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Por Poemas de ...



Poemas de Jacobo Regen (Salta)

 

20.09.2017 17:35

ANUNCIO
 
Será recompensada la persona
que me devuelva una sonrisa
cuando le diga yo que aún la quiero
y que no me importa si me odia
después de haberme amado
por equivocación.
 
FANTASMAS
 
Tan sólo mis fantasmas
saben lo que sucede
conmigo. Yo lo ignoro.
 
PALABRAS
 
Sólo te pido que recuerdes
La luz de aquel amanecer
Que hemos amado tanto.
He derrochado contigo
Tantas palabras que creíste
Ciertas,
Que palpitaban,
Que vivían 
Y amé en ti mis palabras.
Cuando dejé de amarlas,
Te perdí.
 
EL VENDEDOR DE TIERRA
Vuelve del horizonte
cargando tierra negra en sus espaldas.
Cuando llega lo aplauden los jardines
y se emociona el agua.
Y yo le compro tierra, y algún día
me tendrá que vender toda la carga.
 
DISTANCIA
No hay distancia más grande
que la que nos separa
del vecino,
del solitario prójimo
que generosamente
nos ayuda.
Su lema siempre fue: "lo mío es mío
Y lo tuyo también".
 
PROPOSICIÓN
 
¿Conoces tú mi paradero?
Si sabes algo, dímelo.
Y cuéntame de aquel muchacho candoroso.
Si alguna vez llegas a verlo
No le ocultes que te has casado,
Que tienes varios hijos.
Y nunca te enternezcan
Su terquedad, sus ruegos.
Adóptalo como criado.¡Sería tan hermoso para él!
Cuidaría el jardín de tu casa,
Lavaría los pañales de tus pequeños,
Saludaría humildemente a tu marido.
¡Es tan bueno!
Pero que tu indulgencia
no vaya nunca más allá.
 
UMBROSO MUNDO
             Hay jardines que no tienen ya países                        
                       Georges Schehadé
 
Umbroso mundo,
seguiremos siempre
poblando de fantasmas verdaderos
tus países ausentes.
Así, lejos de todo,
crecerá en el olvido un árbol verde
a cuya sombra vamos a dormirnos
hasta que alguna vez el sueño nos despierte.
 
TATUAJES   
 
Yo creo en las palabras
que son carne y espíritu:
tatuajes repujados
a punta de cuchillo.
 
HOGUERA 
 
El aire va leyendo
con sus ojos de ausencia
las páginas de un libro
que consume la hoguera.
 
El humo cadencioso
se despide, se aleja…
Lo saludan cenizas
y mariposas muertas.
 
CORRECTOR
 
Yo soy, no más, un corrector de pruebas.
No dije nunca nada de mí mismo
porque desconocía los acentos
que caen en mis vértebras profundas.
 
VEJEZ
 
Vino a cobrarlo todo:
las trampas del amor, sus ademanes,
y estos turbios espejos
que se avergüenzan de mirar a nadie.
 
 ANECDOTAS
 
¿Dónde se ahogaron nuestras noches
de sueños para siempre irredimibles?
Sólo quedan anécdotas:
pugilatos de torva levadura
y el vino con que ayer amanecía
la confidencia del amor
al fondo
de un bar decapitado.

 ALIANZA

Me quedo en cualquier parte
porque no tengo a dónde ir.
Y vuelven mis fantasmas
a inventarme
la luz
entre paredes de agua muerta.
Vuelven
para fundar la última alianza
con el que fui,
con el que nunca ha sido.
Andan ya por mi sangre.
Voy con ellos.

Elegías

I

Íbamos juntos, madre,
por una calle extraña
de una ciudad desconocida.

Los fanales temblaban
bajo la lluvia, iluminando rostros
que nunca vimos antes,
que no vemos ahora.

Nos miraban
pero no lo advertíamos...

Con el dolor en alto —que fue el único
laurel para tu frente-,
me absolvían tus ojos
de todo el desamor,
de la distancia
que puse entre tus sueños y mi vida.


II

Yo no miro este cielo.

En cada nube, en cada gajo de inmensidad,
hallaría un reproche
que desde el fondo de tu ausencia viene.

Porque de pronto escucho tu voz, tu voz
lejana,
tu silencio,
y un sobrecogimiento de infinito tiembla
en mi corazón.

Tú, sin embargo, me perdonas.
Y sigues, en mis sueños, envolviéndome
con tu mirada pura llena de luz sin fondo.

¿Por qué -me digo ahora-,
por qué llega el amor cuando la rosa
sus cenizas esparce al firmamento?

Cuando se corporiza en el delirio
lo que vimos pasar como una sombra,
ebrios de nuestra muerte.

III

Envuelta en una música doliente
llegas a mí, de lejos, madre mía.
Y aunque no cantes tú, la melodía
vibra en mi corazón, llora en mi frente.
Pueblas mi sangre silenciosamente
y, al prolongarte en mí, soy tu agonía:
raído azogue, remembranza fría
de tanto amor y tanta luz ausente.
Madre, mi soledad a ti se aferra.
Nada me habita como tu recuerdo
por la infinita sombra iluminado.
Protégeme en las lindes de la tierra
donde sin causa ni razón me pierdo,
donde ya ni conmigo me he quedado.

Jacobo Regen nació en Quijano, Salta, el 5 de enero de 1935. 
Libros publicados: “Seis poemas”, “Canción del ángel”, “Umbroso mundo”, “Canción del ángel y otros poemas”, “El vendedor de tierra”, “Poemas reunidos”, “Antología poética”.
El poemario "El vendedor de tierra" recibió el Primer Premio de Poesía del concurso anual para autores éditos de su provincia (1984).
 
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