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Hoy les propongo la lectura de un maestro de maestros: Ricardo Rubio. Una obra extensa e intensa. Por Rosa Oviedo

19.08.2019 14:35 |  Noticias DiaxDia  | 

Ricardo Rubio nació en Buenos aires en Mayo de 1951.
Aborda una diversidad temática.
Su profesión es Analista Programador.
Su vocación: estudiar letras, filosofía, filosofía oriental, música y teatro.
 
Su primer libro es de 1979 “Pie a pie, algunos pasos”
Poemarios: 1980 “Clave de mí”
                        1986 “Pueblos repentinos”
                        1988 “Historias de la flor”
                         1996 “Árbol con pájaros”
                        1998 “Simulación de la rosa”
                         “Teopea” 2000.
 
Estos son simplemente algunos. Ha publicado también ensayo y teatro:
“De fiesta 1985, “Bar del poeta” 1986 (fueron estrenadas). Son algunas.
Es editor.
Es coordinador del Grupo literario “La Luna Que”, la dirección de la revista del mismo nombre y el Boletín de literatura Tuxmil.
 
“Entre líneas de agua”

 “Entre líneas de agua” un yo lírico y un yo poético construyen el poemario a través de palabras esculpidas, son metafóricas líneas trabajadas para cada momento del poemario, una división labrada en los cuatro subtítulos que no admite el fragmento.
 
1. Entre  líneas de agua.
2. Área de sombras.
3. Mujer a secas.
4 . Céltica.

Comienza con latido, palabra que lo induce al regreso mediante el cambio, que lo hermana con las heridas del otro, que funciona como una persistencia inexorable.
Latido traspasándose, transitando en otra palabra: sombra, en esas líneas el latir se desarrolla dentro de la sombra sin espacio ni tiempo, simplemente vagar, como un propio reflejo, invitándolo nuevamente, tímidamente a ser otro entre la infinitud con paso propio. Continuando en líneas desembocamos con la palabra mujer, cuerpo deseado convertido en poesía; poesía y cuerpo mirados como follaje sin escapar a la sombra que lo envuelve como un todo en la música para solamente temblar en una confusión corpórea. Es cuando llegamos finalmente a la palabra silencio, un silencio cautivado que acepta los espacios, que retoma sentimientos que posee tiempos y se desplaza. 
Todas las palabras fueron arrastradas intercaladas en esas líneas de agua en todo el poemario. Con ellas esa voy poética fusionada, asoma desde un yo hacia un nosotros.
Voz que fluye y se desliza entre laberintos y abismos. Voz que aparece, re - aparece, se escurre, se escribe y re – escribe desde lo íntimo, desde el único estado posible para emerger hasta sumergirse, para resurgir en la memoria y así sumar instantes profundos.
 
“Me verán volver entre líneas de agua…”
“…Será a plomo y en silencio…”
“…Saldré de esta ropa, de este latido…”   
(De regreso).
 
“…nuestra voz suelta palabras al azar,
busca simetría en los cristales,
atenta contra el silencio,…” 
(Laberinto)
 
“… No descansa su redondez enfebrecida,
sucesivas ráfagas la colman de colores
y son menos mortales
si se arroja al temblor…”
(Una mujer
se tiende a la intemperie).
 
“…A veces el ahogo, a una palma del aire,
es la virtud del agua en que nada…”
(Una mujer
se tiende a la intemperie)
 
“…Extendido a la sombra,
morada de la noche, 
retraigo los lugares de mí…”
(Los árboles y los druidas)
 
 
                                                                   
 
                   
 

                                                                       




                   


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