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Oesterheld en La Matanza. Por Carlos Boragno

06.09.2019 13:34 |  Noticias DiaxDia  | 

Quise transcribir parte del informe de la CONADEP. 
Su relato es muy rico y conmovedor, teniendo en cuenta que en ese Centro Clandestino de Detención, conocido como Sheraton o Embudo, actuaba en la Comisaría de Villa Insuperable, ubicada en la esquina de las calles Tapalqué y Quintana, partido de La Matanza. se hallaba, Héctor Germán Oesterheld . 
 
En el organigrama de la represión obedecía al I Cuerpo de Ejército a través del Grupo de Artillería de Ciudadela. 
 
Un grupo de detenidos que habitaron allí tomaron contacto, ya sea a través de cartas o íntimamente, con sus familiares. Tanto en ocasión de las entrevistas como para el acercamiento de las cartas, quien actuó como intermediario fue un hombre que era llamado «Negro» o «Raúl»
Este personaje aparece ante la familia de Adela Esther Candela de Lanzillotti, intermediando para que ésta, pudiera visitar la casa de su hermana o llamarla por teléfono. El último contacto se produce en los últimos días del mes de diciembre de 1977.
 
A Pablo Bernardo Sizr lo detuvieron el 30 de octubre de 1976, también en Ramos Mejía, y es trasladado a ese Centro Clandestino de Detención. En noviembre de ese mismo año llama por primera vez a su familia y desde entonces llamó y escribió frecuentemente hasta que se entrevistó con sus hijas en junio de 1977. Quien arregló el encuentro fue un hombre que se hacía llamar «Raúl» y debía pertenecer a la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Decía una de sus hijas:
…”Me encontré con papá en una confitería de Ramos Mejía. Tenía marcas de torturas, las manos quemadas de cigarrillos; le faltaban dientes y estaba mucho más flaco”…   
 
En agosto y noviembre vuelve a encontrarse Pablo Szir con sus hijas y les cuenta que, primero había estado en la comisaría de Ramos Mejía, y en ese momento en la de Villa Insuperable, donde también estaban Roberto Carri y su esposa, Adela Candela y Héctor Germán Oesterheld. Además agrega que cada tanto eran todos trasladados al cuartel de Ciudadela donde les hacían escribir un trabajo.
 
Ana María Caruso de Carri, en una carta, cuenta a sus hijas:
 
…”Ahora está con nosotros "el Viejo" que es el autor de "El Eternauta" y el "Sargento Kird" ¿Se acuerdan? El pobre viejo se pasa el día escribiendo historietas que hasta ahora nadie tiene intenciones de publicarle”...
 
…”Aquí con nosotros, hace unos días, está un pibe que fue cura durante diez años y abandonó porque tuvo problemas con el obispo. Después se casó y tiene una nena de tres años. La mujer también está aquí”...
 
Cotejando legajos, fotos, cartas y fechas, se pudo determinar que, efectivamente, el ex cura al que se refería Ana María, era Juan Marcelo Soler y de las cartas que ambos hicieron llegar a la familia y a sus hijos surge la evidencia de que estaban en el mismo lugar.
 
¿Qué se proponían quienes tenían detenidas ilegalmente a un grupo de personas a las que permitían ponerse en contacto con sus familiares?
No podemos contestarnos esta obstinada pregunta.
 
Transcribimos dos párrafos de cartas de Ana María Caruso de Carri:
 
...”a esa oficina vamos a trabajar casi todos los días. El otro día vinieron de visita (a la oficina) seis generales, entre ellos Vaquero, Sasiain, Jáuregui y Martínez... Los que estábamos allí no éramos todos sino un seleccionado de cuatro solamente, entre los que estábamos papá y yo, de todos modos hay algunas cosas que nos preocupan. En primer lugar, lo nuestro no sé cómo va a terminar. Este fin de año, antes de que se concretaran los pases, estuvieron hablando a ver qué hacían con nosotros; supongo que la discusión debe haber sido en la Brigada. Allí hubo tres posiciones: unos decían que ya la guerra estaba casi terminada y nosotros ya no prestábamos ninguna utilidad por lo tanto había que matarnos; otros decían que ya no éramos útiles y que había que pasarnos a disposición del P. E. N . Y otros decían que seguíamos siendo útiles y que lo íbamos a ser por un tiempo largo y por lo tanto no podíamos seguir viviendo en esta situación por tanto tiempo. Como no hubo acuerdo, la discusión se postergó, lo cual es favorable, creo yo, porque a medida que pase el tiempo la cosa se ablanda y es más difícil matarnos”…
 
Ninguno de los detenidos desaparecidos citados aqui, volvió a tener contacto con su familia desde ese diciembre de 1977. Sus captores habían tomado la decisión. 
 






 

 

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