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La cultura matancera llega con la palabra de Carlos Kuraiem. Por Rosa Oviedo

11.02.2019 07:32 |  Noticias DiaxDia  | 

 Bajo el título  La mirada y el vértigo se reúne su Obra poética.

Carlos Kuraiem nació en 1956 en Buenos Aires.

Es Poeta, Escritor y Músico (compositor y guitarrista).

Desde 1995 al 2004 realizó la labor de difusión en el suplemento literario “El Ángel de Virrey del Pino”.

Fue incluido en las antologías  “Letras de Rock”, 1996.

Sus trabajos han sido publicados en el diario Clarín de Bs. As.; Revista Poesía de Rosario; Carpetas de Poesía (Córdoba); Revista La Luna Que, Cucaña; El subsuelo, (Periódico de arte de la Escuela Leopoldo Marechal, año 1, nov.2000; El Rescate (Suplemento del diario N.C.O., Nº 28, 1998).


Breve comentario sobre el poema: “Entre cuatro paredes”, en La mirada y el vértigo


En este poema, que contiene además una breve introducción filosófico-literaria, Carlos edifica un espacio interior exteriorizándolo a través de otros y otras. Recurre a una situación de género con un hombre y una mujer; recurre a la fragmentación corporal mediante la mano. Expone una diferencia de tiempos entre un viejo músico y una joven. Acude a la existencia de un perdedor y un preso; a la voz del creyente crédulo frente a la fe; a la construcción de una respuesta contestaría, sonido mediante, con un éxito discográfico; a la reflexión universal con un filósofo.

Resume finalmente, con los creadores por excelencia de la temática del poema unificando en espacio y poesía, al albañil y al escritor.

Nada le es ajeno y nos transmite esa no ajenidad. Podemos como lectores edificar un exterior envolviéndolo con un comentario a modo de traje, traspasando ese interior porque dejó de pertenecerle al yo poético.


“La vida devaluada” (nouvelle) en La mirada y el vértigo


En esta nouvelle  hay un hilo conductor también a través del sonido, una telaraña sonora que une al narrador con sus circunstancias. Puede ser un extranjero de mirada atenta ante lo desconocido, o el narrador protagonista que presenta su dolor ante el mundo a modo de integración. El mismo que se siente el elegido, poesía mediante, descubriendo su espacio. El mismo que va transformándose entre el silencio y el aturdimiento, como un rescate personal de su propia historia.

Ese que puede nombrar y describir a todos porque conoce la palabra del otro. Ese que conoce el origen y el valor del verso hecho poesía, el que sabe de barullos, de ritmos, sabe de resistencia poética. Es el que también puede describirse a sí mismo tan sólo con la música mientras la vida pasa. Es el que arrastra soledades cuando se queda sin canto.

                          

Pedro Chappa

                     Su  mágica mirada sobre el “sonido”

“La engañosa música de ciertas palabras” en  Una copa desde el fondo





                                                                                              

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