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Lorena  Zapata

Por Lorena Zapata

 Periodista Parlamentaria y Politóloga

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Danza de propuestas


19.06.2014 11:33 |  Zapata Lorena  | 

Muchas veces resulta difícil encontrar puntos de coincidencia entre oficialistas y opositores. Sin embargo, la necesidad de dictar una Ley Nacional de la Danza se coló en la agenda de unos y otros. Es que el kirchnerismo trabaja en una norma integral que incluye a las danzas tradicionales y también a las folclóricas surgidas de las expresiones más autóctonas. En tanto, el Frente UNEN ya presentó en el Senado su propuesta, que toma como base la experiencia del Movimiento por la Ley Nacional de la Danza, un colectivo federal de la sociedad civil que viene impulsando esa norma desde hace años.
La iniciativa del oficialismo la motoriza el diputado del Frente para la Victoria chaqueño, José Mongeló, quien aseguró a Noticias Día x Día que “se está trabajando con la nueva ministra de Cultura, Teresa Parodi, para lograr una propuesta lo más abarcadora y federal posible, y que tenga los mayores niveles de consenso”.
El objetivo de la propuesta oficial sería instaurar un Instituto Nacional de la Danza que proteja, promueva y asista a aquellas personas dedicadas a esos diferentes tipos de expresiones corporales en nuestro país, y darles un marco organizativo y de reconocimiento.
“Buscamos apoyar la danza en sus diversos géneros y manifestaciones, por su valor social y por constituir un factor esencial en el desarrollo de la cultura al ser creadora de valor simbólico”, explicó Mongeló y agregó que “el baile será objeto de promoción, estímulo y apoyo por parte del Estado, una apuesta fuerte a la industria cultural nacional como vehículo de la argentinidad”.
Aún no se sabe cuál será la estrategia oficial: si este proyecto de ley lo impulsará el propio diputado chaqueño o si llevará la firma del Poder Ejecutivo Nacional. Lo concreto, hasta el momento, es que ya se mantuvieron reuniones de trabajo con representantes del Movimiento por la Ley Nacional de la Danza y la Asociación de Titiriteros, Actores y Coreógrafos de Chaco. Y se están receptando ideas de otros legisladores que también han trabajado el tema.
Según Mongeló, el proyecto que está diseñando junto al Ministerio de Cultura es más exhaustivo que el presentado hace unos meses por el senador de la ciudad de Buenos Aires por el Frente UNEN, Fernando “Pino” Solanas, dado que “apunta a incluir además a las danzas folclóricas, e integra usos y costumbres profundas que tienen que ver con expresiones autóctonas”.
En la vereda de enfrente, la propuesta de Solanas —que se funda sobre un texto que el Movimiento por la Ley Nacional de Danza viene impulsando desde hace 2 años— define a la danza como “toda actividad corporal de movimiento, manifestada artísticamente a través de distintos géneros, estilos y formatos interpretativos” que “constituya un espectáculo público y sea llevado a cabo por trabajadores de la danza en forma directa y real”. Esto incluye desde el tango, folklore, flamenco, candombe, tap y jazz hasta los lenguajes contemporáneos y tradicionales de ballet y danza moderna, pasando por la videodanza y la improvisación.
No obstante, tanto el oficialista como el opositor coinciden en que la danza debe ser objeto de promoción, estímulo y apoyo del Estado. La idea central del senador de UNEN es que, al ponerse en marcha una política estratégica para el sector, se jerarquice la actividad en todas sus facetas y a sus trabajadores.
“Este proyecto de ley establece fundamentalmente el reconocimiento por parte del Estado del valor de la danza en nuestra sociedad, su aserción como actividad, y de los artífices de la danza —bailarines, coreógrafos, maestros, etc— como trabajadores, es decir, como sujetos de derecho”, fundamentó el diputado cineasta.
Para ello, el proyecto establece un régimen de fomento de esas expresiones corporales y crea el Instituto Nacional de la Danza, un ente autárquico conducido tanto por representantes del Poder Ejecutivo como por representantes del quehacer artístico. En este sentido, Solanas explicó que la creación de un organismo que se ocupe de la política integral de la danza en la Argentina “resulta imprescindible. Si continuamos dejándola librada a la lógica del mercado, seguiremos observando que la mayoría de las expresiones de la danza no circulan, o que se acota a su mínima posibilidad”.
Con la circulación y la difusión como norte, esta propuesta prevé la creación de “Circuitos de la danza” y una “Red de teatros y espacios amigos de la danza” conformada por todas aquellas salas y espacios culturales que comprometan parte de su programación a actividades de danza. También, se estipula que los medios de comunicación públicos cuenten con un espacio correspondiente a la publicidad de distintos tipos de bailes.
Por su parte, el Instituto sería financiado por lo recaudado por el Estado a través de los “impuestos internos” —básicamente a la producción de objetos suntuarios— y de lo recaudado por el impuesto a los juegos de azar —loterías y premios—. En tanto, se genera una línea de créditos y apoyo financiero a espacios escénicos no oficiales.
Esta iniciativa, además de llevar la firma de varios senadores de la oposición, cuenta con el apoyo de algunos referentes de la actividad como Maximiliano Guerra y Patricia Baca Urquiza, Eleonora Cassano, Mauricio Wainrot, Ricky Pashkus, Laura Fidalgo, Brenda Angiel, Daniela Fernández, entre otros.
Vale recordar que al día de hoy, la danza carece de legislación, políticas o programas que la contengan y garanticen su crecimiento y/o sustentabilidad. La necesidad de dictar una norma que la regule fue reconocida por el “I Congreso Argentino de Cultura”, desarrollados en Mar del Plata en 2006, que concluyó que, entre otras cosas, era necesario crear un marco legal para aquellas artes escénicas que no poseyeran aún resguardo. La deuda está. También su solución. Y hay más de dos para bailar el tango.


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