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Roberto  Goijman

Por Roberto Goijman

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Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1953. A los 21 años aparece en las listas de la “Triple A” y pasa a la clandestinidad. Se exilia en 1976 perseguido por la Dictadura Militar.
Organizador de Encuentros literarios, difusor de la Poesía Patagónica. En 1997fue destacado por la provincia del Chubut por enriquecer a las Letras Chubutenses. Director de Ediciones Patagonia.

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César Vargas


06.10.2014 11:08 |  Goijman Roberto  | 

Él quisiera ser tan chiquito como las moscas, pasearse entre las telas de esas ropas de los que suele amar y comprender. La diferencia es que no suele ser molesto. Lo conocí en forma casual y reciente, siendo parte de esas relaciones que la vida marca, e integra a partir de esos raros viajes o caminatas, aunque estas sean de ciudad y no salgamos de nuestro barrio. El César es como un trozo de esas vías que a diario cruzo en más de una calle, de ese raro, viejo y esquivo tranvía donde el empedrado todavía marca la historia bohemia. Digo esto un poco para comprender que la poesía y el poeta no siempre van tomados de la mano, pero a veces como hoy, se cruzan y hablan y cantan, es allí que mi ser se abre y no puede decir, no; por eso al final lo invite al César a comer chivito. La respuesta fue: cabrito al gusto y cocinado por vos. No me quedo alternativa, lo termine adobando como cordero patagónico, y por ser mi primera vez, no salió nada mal. Me salvaron las papas fritas, luego horneadas con algunos yuyos secos que incentivaron al paladar. De ahí se entiende la noche a puro vino y a charla desquiciada, recuerdos donde la poesía siempre presente, determina; no podemos nosotros poetas hablar de nuestra juventud sin recordar a quienes leíamos, a quienes se admiraba en la década de los años ´60.
Hablaba de la obnubilación a ese personaje que menea su cuerpo cuando camina, que usa una gomita para sujetarse el corte de pelo no muy largo, que se pasea con sombrero y lentes y usa una barbilla para inquietar a las mujeres. Todo esto mientras habla y lee y explica el porqué de la poesía, de sus viajes con los libros a cuestas y de su exposición y necesidad de divulgar lo imposible. A esto lo llamo, poeta con alma. Existen los que tienen ángel, los que sobrepasan las malas intenciones y siguen como si nada, como si uno hubiese bajado por las sogas caídas y aún sujetas desde la baranda del tiempo en plena tormenta de esa Nave de los locos, el Caleuche.
Mariano Ferreira, no llego a cumplir el ciclo que le había brindado la vida, se la quitaron, pero sus pequeños poemas y dibujos fueron parte de ese nuevo acontecer que nos legó. Hay seres que pueden ser determinados como al azar, y que cambian o marcan algunos hechos históricos; vidas simples, injustamente truncadas pero llenas de ejemplos, de actitud, de principios, que terminan en un mural con la palabra mártir. Los mártires de la resistencia, los mártires anónimos de ese nuevo mundo que surgirá tarde o temprano. Sin embargo a pesar de la música y del arte todo, en el mundo predominan las guerras, las violaciones y esa poderosa hambre que se podría evitar con sólo poner a disposición de la humanidad, la producción de los EE.UU.
Un solo estado capaz de resolver los problemas mayores de esta tierra, y que actúa en disonancia, en forma avara, mezquina, se aprovecha de su rol de gendarme y saquea a los mismos que tendría que ayudar. Es que el sistema hace a los hombres, la conciencia está formada por el pensamiento capital, ese que tanto vales… y para destruir este pesar, hay que atacar sus raíces que vienen desde la cuna, desde la formación primaria. Sin embargo siempre aparece una oveja negra, en toda familia sale un artista, un intelectual o un esquizofrénico anticapitalista. Los Ches andan multiplicados y las madres en charla familiar, diciendo: no entiendo, si yo los forme a todos por igual, si actué con todos de la misma forma, por eso no entiendo... Y mientras Dante le escribe a los infiernos, mientras poetas denuncian desde la poesía y los narradores sacuden marcando las veredas con rayuelas, la vida sigue como si nada hubiese pasado, las noches siguen atoradas de gente, bares, cines y teatros, pizzerías y… Decía que, mientras uno camina, mientras da diez pasos o cuenta diez segundos, muere un ser de hambre en el mundo. La realidad de la negación nos acompaña, hablamos de violencia callejera, de la cotidiana, y nos olvidamos que formamos parte de ese mundo globalizado donde todo influye como la luna sobre las mareas.
Escucho como habla el César, como a pesar de lo vivido mantiene su fortaleza y esperanza, y estalla en principios, y voces, y matices de colores cercan el espacio mientras la poesía circunda, y entre verso y verso, el vino hace las suyas como si fuera un duende, no ese vino verde del que hablaba Armando Tejada Gómez, sino el vino frontal, y que el pampeano Bustriazo Ortiz, para que no se le escape el alma, decía, tapaba con un platito la copa.
Allí tras la poesía, asoman desde un traslucido escote de blusa los más firmes pechos de mujer, la más amplia tentación donde pisan nuestros pies, que no siempre están quietos o en movimiento. Ellos gloriosos sacuden al parecer el aire, la noche antes de parir la voz del mar, antes del nuevo vuelo que dará la circunferencia mayor de ese amanecer, nos habla, pide que seamos misericordiosos y justos con nuestros derechos. Lo real es que el futuro les pertenece a nuestros hijos, nietos y generaciones por venir; o sea, a ellos: la Tierra toda.






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