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TRIBUTO A CESAR VALLEJO. POR DAVID ANTONIO SORBILLE
18.01.2026 14:20 |
Noticias DiaxDia |
El pensamiento revolucionario de César Vallejo, reúne las características excepcionales que nutre el valor de su obra. Pocas veces se ha dado en la historia de la literatura, un caso en donde teoría y práctica se corresponden con absoluta determinación.
Vallejo nos ha expresado con su independencia de criterio, una ideología y un conocimiento medular de la materia poética, a partir de la diversidad de su temática y su particular estilo experimental.
Los textos emblemáticos de sus puntuales reflexiones, adquieren la importancia de un compendio de observaciones que nos deslumbra por su significado teórico y su planteo de vanguardia. Su elocuente voz, no fue desde el comienzo, la sonora expresión de una individualidad, sino la representación efectiva, de un pensamiento colectivo y universal.
Es entonces, que Vallejo explica a través de innumerables artículos, el advenimiento de ese lirismo revolucionario y el compromiso orientador para las nuevas generaciones que debían realizar sus propias experiencias renegando de los vicios de un pasado que otros no se atrevían a desafiar.
El poeta trabaja con palabras, y la escritura es la síntesis entre la forma y el contenido, pero la técnica, manifiesta, en su concepción renovadora, “la verdadera sensibilidad de un hombre”.
La realidad es vulgar, y por lo tanto, el acto creador debe proceder a poetizarla, a darle la necesaria expresividad. Es un camino de constancia, en donde el sentimiento se transforma en la fuente esencial de una poesía nueva. Pero, a esa formulación, Vallejo le agrega una imprescindible composición ética que denomina, “la defensa de la vida”.
En consecuencia, el escritor debe encuadrar su tarea, dentro de un concepto de responsabilidad social que también es política. Vanos son los artificios, la superficialidad inspirada que obedece a una estructura burguesa en donde el valor humano definido por el sentimiento creador, se transforma en mero dividendo económico.
La disyuntiva para Vallejo, se resuelve con la toma de conciencia social frente a una cultura decadente, porque un escritor debe atender el punto de vitalidad que lo aleja de la condición que lo estratifica profesionalmente, como si tuviera un privilegio ante el compromiso con la vida. Un hombre, artista o no, encuentra su dignidad en la lealtad a sí mismo, a ese principio por el cual siente en su propia piel, la calidad de un esfuerzo que lo enaltece y lo iguala dentro de la única clase que debe prevalecer, es decir, la de los que trabajan. Por eso, dice Vallejo, “todo trabajo es digno o dignificable y lo es más ante el concepto superior y vidente del artista”.
El poder innovador es un compromiso de acción social e integridad de clase. El poeta es la prueba evidente de ese postulado que apunta a la emancipación del cuerpo y alma del hombre. La teoría básica de una definición política que respeta los orígenes dentro de un natural proceso de universalidad. La convicción auténtica de su conducta, lo promueve como un paradigma, un verdadero gestor de su propia determinación de vivir con austeridad y conciencia de clase. De ahí, que el tono de su poética, es la expresión cabal de un espíritu de sacrificio que asume su lugar comunitario, exaltando la igualdad frente a la mutilación del mundo.
El pensamiento abstracto no existe frente a la necesidad, sólo el interés determinado por una acción espontánea, es la función finalista del espíritu. “La vida –señala Vallejo- es una cosa. El arte es otra cosa aunque se mueve dentro de la vida. Y la simulación del arte no es arte ni es vida. Los seres ordinarios y normales viven en la vida. Los artistas viven en el arte. Los falsos artistas o seres artificiales no viven en la vida ni en el arte”.
La parte y el todo, tiene en César Vallejo, una referencia específica al criterio de un artista revolucionario. La agudeza y sensibilidad define su combate, por el cual, nada de la realidad y del sufrimiento humano le es ajeno. Pero, como poeta de vanguardia, tuvo la responsabilidad de devolverle a las palabras su contenido esencial, mientras que su arte afrontó la diaria lucha por la justicia social. La imagen de su figura enhiesta, reluce en el horizonte de la vida. El desafío de sus versos sigue clamando en el viento. La exégesis de su memoria, está escrita con la letra de la humanidad.