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LOGRADA ADAPTACIÓN TEATRAL DE SETENTA VECES SIETE DE DALMIRO SAÉNZ. MISTERIO, SEXO Y DRAMA. Por Omar Ramos
03.04.2026 00:15 |
Noticias DiaxDia |
La adaptación de textos narrativos, cuentos, poemas, novelas, incluso ensayos, a una obra de teatro, requiere reinterpretar la historia para la puesta en escena, haciendo hincapié en los diálogos, los desplazamientos de los actores con sus acciones visibles, la gesticulación y los silencios. En la narrativa se cuenta, en el teatro, se muestra.
El actor y director teatral Daniel Barros juntamente con la actriz Natacha Mendez han adaptado los cuentos El Prostíbulo y Sur viejo del libro "Setenta veces siete" de Dalmiro Sáenz. Natacha en el papel de (La Mujer), Daniel Barros (El Búlgaro) y Pablo Lyonnet (Don Couyido).
La acción se desarrolla en la década del 50 en la Patagonia Argentina. La escenografía a cargo de la artista visual Susana Bonnet se ajusta en una muestra minimalista al desarrollo de las acciones. Hay una cama con respaldo de bronce, una mesita de luz, una palangana, copas, una botella champagne, una pava, un mate, una valija, con ropa de La Mujer y una radio.
La historia comienza con La Mujer, en su habitación, trabajando con desgano en un prostíbulo denominado Casa Grande. Hay énfasis e intimismo en el monólogo interior de La Mujer referido a sus clientes. “Muchos van a misa. Van y vienen como si nada”. Es acertada la fluidez en la interpretación de un doble juego de hablarse a sí misma y cada tanto mirar al público para hacerlo participe de su situación. “Vienen de todas partes, hombres de campo, hombres de ciudad”. La Mujer canta el tango A Media Luz.
La puesta logra mostrar el hastío y la marginalidad de una prostituta, que en apariencia no tiene otra salida que seguir en el prostíbulo. De pronto entra en escena un cliente llamado El Búlgaro, serio, seco, duros los gestos, le dice que trabaja con tornos y máquinas. Estuvo cuarenta días embarcado. Con seducción la mujer lo desviste. Daniel Barros logra componer un personaje rudo, que desea descargar su libido. Natacha se saca el vestido y queda con un camisón negro en un despliegue de sensualidad y erotismo muy convincentes, en medio de una luz tenue y el sonido de un bolero de época.
Hacen el amor con ímpetu, con una canción que remite a la película Fuego de Isabel Sarli, dirigida por Armando Bó en 1968. Leopoldo Torres Nilson llevó al cine Setenta Veces Siete en 1962, también protagonizada por Sarli.
En otro encuentro entre La Mujer y El Búlgaro ocurre un hecho que sorprende y le imprime suspenso a la obra. Se escucha un ruido que viene de un agujero del techo. “A veces pienso que hay alguien que está espiando por ahí”, dice La Mujer y trata de sacarle información al Búlgaro. “Se poco de vos, de tu vida, ¿tenés a alguien? Él le dice que vive solo en un paraje de campos secos y áridos. Le propone irse a vivir con él. Cuando La Mujer hace la valija, una voz en off informa que se asoma por el agujero del techo algo siniestro.
Barros y Natacha han amalgamado el cuento El Prostíbulo con Sur viejo donde se desarrollarán las próximas escenas en el rancho del Búlgaro. La escenografía cambia: Hay bolsas de comida repartidas por el espacio, un brasero de lata, cueros tendidos en el piso donde duermen, frazadas, banquitos de madera, baldes, faroles. El Búlgaro está vestido con un saco de cuero, alpargatas gastadas y rebenque.
En la necesidad de seguir cavando un pozo para lograr agua, El Búlgaro contrata a un ayudante llamado Don Couyido que interpreta Pablo Lyonnet, quien logra una composición acorde al personaje y sus intenciones. Don Couyido también lleva rebenque, espuelas en las botas y gorra gastada inglesa. Se ve a La Mujer cebando mate a los dos, con miradas seductoras dirigidas a Don Couyido.
De ahí en más la historia adquiere misterios, engaños y un final que pone de manifiesto las necesidad imperiosa de los tres personajes de buscar por cualquier medio una salida a la situación límite en la que se encuentran. La obra logra transmitir la esencia corrosiva y provocadora de los cuentos de Dalmiro Sáenz. Una unión de intriga, sexo y drama, donde los protagonistas siguen sus instintos a costa de mejorar su situación económica y escapar de la marginalidad a cualquier precio. Por ese motivo el final sorprende, impacta y encaja perfectamente con el desarrollo de la trama.
Ficha técnica: Guion original. Dalmiro Sáenz. Adaptación: Natacha Mendez y Daniel Barros. Actúan: Natacha Mendez, Daniel Barros y Pablo Lyonnet. Dirección y Puesta en Escena: Daniel Barros. Asistencia en Ensayos: Flavio Hidalgo del Castillo. Diseño de iluminación: Flavio Hidalgo del Castillo. Asistencia General: Yllen Sánchez. Flyer, Fotografía y Coreografías: Yllen Sánchez. Escenografía: Susana Bonnet. Pistas Musicales: Roberto Guiet.
Setenta Veces Siete se podrá ver nuevamente el 11 y el 18 de abril a las 21 hs en Felisberto Teatro. Yatay 112 CABA.