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Pájaro Nácar, de María Belén Corso. Por Luis Benítez
La editorial El Elefante Negro acaba de lanzar el tercer poemario de la autora nacida en Buenos Aires en 1993
03.10.2026 00:09 |
Noticias DiaxDia |
Más de una veintena de piezas líricas componen esta entrega de María Belén Corso, Pájaro Nácar (1), más una detallada introducción que subraya diversos aspectos temáticos de la obra.
Caracteriza a la autora una delicada sensibilidad, muy eficiente para la creación de climas complejos, así como para develar aspectos de la realidad interna y externa que suelen pasar inadvertidos en el trajín cotidiano.
Corso no establece una suerte de “fotografía fija” en cada uno de sus versos ni en la concatenación de éstos; por el contrario, la diégesis de sus poemas ofrece una dinámica muy fluida, donde señaladamente cada composición modifica a las anteriores, manteniendo a la par una estructura muy bien lograda de todo el conjunto.
Esta integración formal y estilística es una de las claves (desde mi personal punto de vista) que permiten al lector avanzar sin tropiezos en esa suerte de “traducción” a sus propios códigos de lo enunciado por la poeta, tarea que cuantos leemos concretamos consciente o inconscientemente. El resultado, en obras bien logradas como Pájaro Nácar, es el acceso al mundo interior de la autora, tamizado y “reescrito”, si tal se quiere, por nuestra lectura.
Sin embargo, como en este poemario, es preciso recibir el empujón inicial de quien escribió los versos para que esa inicial identificación y la posterior proyección sobre nuestro mismo universo sensorial y conceptual se produzcan.
En este aspecto, es muy de señalar cómo María Belén Corso logra manejar la alusión muy sentida a los diversos aspectos de la condición humana, abriendo un amplio abanico de referencias al amor y el desamor, la incertidumbre y las permanentes o efímeras certezas, la dicha y la desdicha, el sosiego y su contrario, el destello de la finitud y el ansia de eternidad, entre otras características experiencias que compartimos todos.
En lo que hace a las referencias literarias que Corso inserta, todas y cada una de ellas están subordinadas a lo axial de cada pieza, sin altisonancias ni fuegos de artificio, lo que señala una atento depuramiento de los textos incluidos en Pájaro Nácar.
Vale y muy bien lo señalado en la introducción a este volumen de la autora porteña nacida en 1993, titulado La jardinera poeta canta la vida, donde se afirma: “En la poesía de Pájaro nácar, de María Belén Corso, el jardín es un cosmos: ‘El jardín es hogar. Y, cuando digo hogar pienso, en refugio, calidez, un lugar seguro. Ese es el lugar donde crecí. Pienso en el jardín y allí está mi nona, mi abuela paterna, María Asunción, el jardín que ella tenía junto con mi nono, ese terreno en el que crecimos con mis primos’, dice. En 2017 se internó en el jardín de la que ahora es la casa de su mamá, donde tuvo un contacto profundo con ese mundo: ‘Ese espacio donde pude proyectar, elegir las especies, los colores, pude pensar cuál planta necesita más humedad, cuál pude estar a pleno sol. Al momento de recrear el paisaje en ese pedacito de tierra aparecieron esas decisiones que tienen que ver con lo biológico, por ejemplo, no es posible una calatea a pleno sol sin que se seque; pero, por otro lado, hay que considerar el aspecto estético: los colores, el conjunto de especies, las que pueden estar más juntas, las que necesitan más espacio para crecer’. (…) En su devenir el libro también indaga una imposibilidad erótica que se dio en el tiempo de la pandemia y atravesó las pantallas para crear nuevas formas de relacionarse. El contacto ya no fue físico, sino a través de audios, fotografías, videos… Dice la poeta: ‘En ese momento era todo deseo, por la falta de concreción. Quedaba en el anhelo, en la fantasía. Lo tangible, sentir el olor del cuerpo, tocarse la piel, no era posible. Había que imaginarse como era la textura de otros cuerpos. Todo quedaba en la imaginación’. Ese deseo se vincula en el poemario con el deseo de escribir. Todo lo que no era posible en lo carnal, pasaba al papel o a la fantasía”.
La autora
María Belén Corso (Buenos Aires, 1993) es Especialista en Lenguajes Artísticos Combinados y Licenciada en Artes Visuales por la Universidad Nacional de las Artes, a su vez, se desempeña como docente de Lenguaje Visual en la misma institución. Coordina el Ciclo de Letras de la Universidad Nacional de La Matanza, donde dicta clases de narración oral para personas mayores. Publicó Pétalo Nocturno (Alción, 2020), Desperté y fue verano (Gerania, 2023) y Pájaro nácar (El Elefante Negro). Forma parte de antologías de México, Argentina, España y Estados Unidos. Participó de festivales internacionales de poesía en Argentina, Bolivia y Colombia. En 2019 recibió la beca creación del Fondo Nacional de Las Artes y en 2021 ganó el Premio Libro de Artista del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori. Desde el 2022 lleva adelante, junto a Facundo Medina Carabajal, el proyecto de arte gráfico y plantas nativas “Todo paisaje es cultural”.
NOTAS
(1)El Elefante Negro, 37 páginas, 2026.