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 Gabriela  Bruch

Por Gabriela Bruch

Es poeta residente en el gran Buenos Aires, Argentina. Tiene tres libros publicadas : "Naturaleza de lo Oscuro" (2000) ; "Open Door , los poemas del hospicio" (2006) y " Agosto, Febrero, diciembre"(2008).  Durante el año 2013 publicó el tríptico “Nagual “de poesía.

Coordina talleres literarios, desde hace 10 años y es editora de “Ediciones de La Iguana”, que  nace como extensión de la revista literaria “La Iguana “que ya lleva 11 años en el medio, sin interrupciones.
La Iguana tiene una versión digital, a la que hay que suscribirse al siguiente mail: revlaiguana@yahoo.com.ar y una grafica, que sale cuando las condiciones económicas lo permiten , ya que carece de subsidio o apoyo económico.
Tiene varios premios y menciones a nivel nacional.

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Tierra Y Poesía

  "para el que mira sin ver la tierra es tierra nomás..."                                            Atahualpa Yupanqui

26.02.2014 10:05 |  Bruch Gabriela  | 

En estos tiempos , donde hay prioridades tales como defender el agua, el suelo en que vivimos, entender el peligro que le implica al planeta la megaminería a cielo abierto, los agrotóxicos, el fracking; uno se pregunta qué es realmente lo esencial , ya que todas las organizaciones , partidos políticos , movientos culturales, movidas sociales y todos los etc , sólo tienen lugar si tienen la apoyatura básica de la Tierra.
¿Y dónde estamos los poetas ?¿ Qué es lo que podemos hacer para apoyar algo tan básico y necesario como la defensa de los derechos que como habitantes del planeta tenemos ? ¿tenemos que hacer algo en realidad?
Cómo verán tengo sòlo preguntas y ninguna respuesta . ¿Es válido ir a las manifestaciones y entregar un poema ? ¿Es válida una firma? ¿Realmente sirve nuestra voz? Y me refiero a los poetas porque es una columna literaria, pero abarca a todos los ciudadanos.
Desde hace tiempo, siglos, el hombre se ha manifestado poéticamente; en muchas culturas se ha considerado al poeta como nexo entre los dioses y el hombre.
 Quizás no sea tan loco pensarNOS entonces de una manera cosmogónica y aportar desde lo que podamos para evitar la destrucción , o al menos frenarla y en cada pasito que damos , sentir que la palabra aún tiene valor y vale la pena y más que nada la gloria.
 
Para sentir esa voz que clama desde el principio de los tiempos podemos escuchar-leer a Nezahualcóyotl, (1431-1472), príncipe de Texcoco, México.
 
Fue hijo de Extlilxóchitl, sexto señor de los chichimecas, y de Matlalcihuatzin, hija de Huitzilíhuitl, segundo señor de Tenochtitlan. En 1418 su padre abandonó Texcoco, obligado por Tezozómoc, señor de los tecpanecas de Azcapotzalco; sitiado durante 30 días en la fortaleza de Tzinacanoztoc, se retiró a Tapanahuayuan, llevando consigo a Nezahualcóyotl y a varios jefes que le permanecieron fieles; pero ahí perdió la vida en combate con sus perseguidores, mientras el joven príncipe, de 16 años de edad, observaba la escena oculto en un árbol. Por la noche Nezahualcóyotl se encaminó hacia Tlaxcala por senderos extraviados. 
En el camino encontró a varios de los suyos y les recomendó que volvieran a sus casas y obedecieran a Tezozómoc, mientras el encontraba manera de librarlos de la tiranía. El usurpador ofreció recompensas a quien entregara al príncipe, vivo o muerto. Éste recorría, 
disfrazado algunos poblados de su dominio y penetraba a otros para mantenerse informado de los planes del enemigo. 
Fue , en su corta vida el poeta del palacio, entregaba su voz en sus cantos y flores y hay una extensa cantidad de poemas recopilados de su autoría.
 
Él se preguntaba :
 
Yo lo Pregunto
 
Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
  
Y bueno , queridos lectores , si es "sólo un poco aquí ", que ese poco se convierta en mucho, uniendo voces, manos , flores y cantos; que al fin y al cabo, es lo único que no nos pueden robar.
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