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DOSSIER 10 POETAS ARGENTINXS NACIDOS EN LOS 90. Samuel Amaya (Tucumán): una poesía del disfrute. Por Sergio Morán
Foto: Zaida Kassab
03.01.2026 16:06 |
Noticias DiaxDia |
¿Qué es la poesía para vos?
S.A: ¡Uf! ¡Qué buena pregunta! Si pudiera resumir la poesía en una palabra sería: libertad. A mí me dio esa ventanita para escaparme (y aún lo sigo haciendo) de muchos mundos/realidades, o quizás de ver las cosas de una manera distinta. Por otro lado, la veo, también, como un artefacto… o como esa estampita que uno guarda en el bolsillo y saca en los momentos más terribles, sí… ahí está la poesía. Quizás esto pueda sonar muy edulcorado, trillado y todos los -ados posibles, pero es posta. Bah, no quiero hacer de esto algo que pinte al bajón-reflexión, pero pensemos ¿qué papel ocupa la poesía en la vida de cada unx? Seguro habrá muchas respuestas y nos daremos cuenta de lo valioso que es leer y escribir poesía. Antes de terminar con esta pregunta, quiero agregar una respuesta más: para mí la poesía es una máscara porque es la que nos permite decir y hacer tantas cosas, ¿no? Pienso en la belleza del lenguaje, de la oralidad y de lo escrito; flasheo mal sobre “¿qué es lenguaje?” o “¿qué quiere decirnos esta lengua que hablamos o tratamos de hablar?” Esto son esas cositas que hacen de esta máscara algo bellísimo -o no-, pero que cada uno lo sabrá utilizar para su conveniencia.
En fin, sé que nadie pidió un consejo, pero… señora, señor: lea y escriba sea poesía (ojalá que sí ahre) o lo que le pinte, pero dese el gustito de venir de este lado. Todos necesitamos volar un poquito más de nuestro techo.
¿Cuál es su función en el momento presente?
S.A:Hoy considero que la poesía tiene una función liberadora y emancipadora. Siento tanta alegría de saber/conocer a proyectos editoriales independientes que publican a disidencias, que arman antologías y catálogos para dar a conocer estas yoes; de los proyectos que apuestas a las nuevas voces, como también recuperan las que abrieron caminos. Por supuesto, y no podría negarlo, la poesía tiene una función política. Hoy, desde la poesía, también resistimos a un movimiento que nos quiere callar, que pretende sacar y/o censurar nuestra lengua, la del pueblo; hoy armamos trinchera desde la poesía, aguantando y apostando que la cultura sí importa y mucho.
¿Qué poéticas te interesan?
S.A: No sé si podría escoger una en particular, pero siempre vuelvo a esa que me ayuda a despegar o a romper todo molde que pretenda construirse. Hay poetas que son mi mantra, mis estampitas… como Alfonsina Storni, Irene Gruss, José Sbarra y, a la persona que le debo mucho, Osvaldo Bossi. Él llegó en un momento muuuuy crucial ja ja Os me enseñó a disfrutar de la poesía, vivirla y no dejar que los pesares, los estereotipos y todo el maricoche me viva. Quizás podría sonar como ese dicho de “tomar al toro por las astas” ponele…
¿Cómo definirías tu propia poesía?
S.A: Tuy! Acá se viene lo compliqueti! Ja ja Quizás podría decir una poesía del disfrute: por un lado, en ella trato de gozar de la lengua oral, de lo hermoso que es escuchar expresiones como “chango”, “ladiao”, “te han choriao”, etc. Lo que las bocas dicen por acá, de esa tucumaneidad, de las imágenes, etc. Por otro, juego y me encanta torcer o romper moldes en lo que se pueda… ya sea en los yoes, la lengua, etc… nuevamente, en lo que se pueda y lo que no, algo vamos a hacer.
En tu opinión ¿qué poetas han influido en la poesía joven del país o de tu provincia?
S.A: Si me dirijo precisamente a una poesía disidente creo que muchos tendrán en sus mentes a Storni, Lorca, Lemebel, Perlongher, Bellesi, Sosa Villada, Bossi y podría seguir. Por otro lado, ahora en mi provincia, a nivel general si se quiere, Inés Aráoz y Roberto Reynoso están muy presentes, como tantos otros hermosos poetas. También es tremendo destacar el trabajo que llevan a cabo poetas como Zaida Kassab, Daniel Ocaranza, Pablo Romero, Luciana García Barraza y Guadalupe Valdez, que sostiene espacios para la formación y publicación de nuevas voces.
Poemas
De Changuito (Camalote Ed., 2025)
Sana sana, colita de rana.
Mami solía usar su conjuro para sanarlo todo,
el dolor de muela,
la panza llena de chocolates
y mis piernas coloradas de vereda
pero nunca funcionó
para sanar mi pecho
donde guardaba el juguete
más usado del barrio.
Mi vieja se ríe cuando le digo
que cada día le crece un centímetro más
a la puntilla de mi sotana
que dice por mí
por mi cuerpo
que hay santuario
que busca santo para subirse
al pedestal o (re)partir mi cuerpo.
Se ríe de cómo la vida se me pasa
y que entre mis manos no hay pájaros
solo mi cuerpo apretando fuego
si supiera que muchas veces
utilicé mi sotana para cazar ovejas
que los hombres con miradas perdidas
son el cuero que me calienta
en las noches de invierno
que a veces juego con mi lengua
y otras quemo con mi corazón.
De Curarse el cuerpo con azúcar (Puerta Roja Ed., 2025)
Papá ya no me dice monjo
ni chupaplegarias
tampoco se acuerda cuando le conté
que un chango disolvió mi cuerpo
en su lengua como el azúcar
ni que el cañaveral fue una cama
donde me hicieron arder
donde vi el destello de una virgen
partiendo el cielo.
Ya no se acuerda
del sobrante de un nene de trece
escribiéndole cartitas a sus chongos
o del arcoíris de cenizas
que me dibujaba en el pecho...
Papá ya no se acuerda
pero en su latido dulce
de corazón de caña, quizás
viven algunos pedazos
de mí.
Yo, azúcar disuelta y chupaplegarias
me declaro libre de mí mismo
del pendejito que dormía con hombre lobos
y que se amamantaba de una tetadorada
de ese que alguna vez remendó sus labios
para no romper más el apellido
de ese a partir de ahora
me declaro libre.
De La Fugacidad de la pérdida (Inédito)
A veces le pregunto a mi cuerpo si
todavía aguanta un poquito más
si le da el cuero una estiradita
Toco sus manos en las noches
para sentir pulso calor pecho
A veces le pregunto si mañana
tendrá ganas de levantarse o dormirá
un poquito más o más de lo que se pueda
a mi cuerpo le seco las lágrimas y abrazo
sus hombros abrazo sus costillas
Lo dejaré dormir en el suelo
a mi cuerpo lo dejaré
Samuel Amaya (San Miguel de Tucumán, 1997). Es profesor en Letras por la UNT. Participó en diversas antologías de poesía nacionales y provinciales, como Putiverso: Mundos Maricas de la Poesía Argentina en Democracia (Ed. Ojo de Loca, 2024), Con la Intensidad de la Siembra (Falta Envido Ed., 2024) y Fe (Camalote Ed., 2024). Publicó el poemario Proyecto 97 (Ed. Copo de Nieve, 2023) y la plaqueta Changuito (Camalote, 2025). Obtuvo una Mención de Honor en el Concurso de Poesía Dora Fornaciari 2024, de la Municipalidad de Tafí Viejo, Tucumán, con la obra Curarse el cuerpo con azúcar (Puerta Roja Ediciones, 2025).