cultura-y-comunicacion- |
ENTREVISTA A LA CINEASTA ARGENTINA CARLA GRATTI. Por Ileana Andrea Gómez Gavinoser
DE LA ANIMACIÓN EN STOP MOTION A SU METIER COMO MONTAJISTA, COMO DOCENTE Y COMO PINTORA.
03.05.2026 10:01 |
Noticias DiaxDia |
¿A qué le debes tu pasión por el cine? ¿Primero fue la pintora y después la cineasta o tu pasión por las artes visuales y audiovisuales surgieron simultáneamente?
CARLA GRATTI: Desde muy pequeña dibujar, pintar y escribir eran lenguajes que habité, hogareños. Mientras mi mamá daba clases de dibujo técnico a adolescentes en el bachillerato de Bellas Artes de La Plata (ella era arquitecta y había estudiado ahí). Yo a los cuatro o cinco años me sentaba a interpretar esos bosquejos y colores y a hacer los míos. Quizás sonaba María Elena Walsh de fondo en cassettes o los cuentos narrados por Mónica Galán como El lobo y el perro. Recuerdo con mucho afecto mi paso por la Escuela de Estética número 2 de la provincia de Bs As en La Plata, un lujo educativo público y gratuito, al que íbamos después de la escuela. Allí tuve la oportunidad desde mis seis años de conocer disciplinas como Teatro, Expresión corporal, Cerámica, Dibujo, Pintura, Música, o Literatura de una manera hermosa porque me acuerdo que una de las profes: Ana Tótoro, nos contaba de memoria, historias larguísimas, gesticulando y poniéndole emoción a relatos de la Ilíada y la Odisea o cuentos de terror de Edgar Allan Poe y Elsa Borneman. También iba a teatro los sábados, en La Lechuza, gracias a mi tío de parte paterna, Pepe, se dio cuenta que me gustaba y les contó a mis papás que estaba ese curso. Me encantaba aprenderme los diálogos de memoria y jugar a decirlos como si fueran espontáneos. También me aprendía de memoria las películas que grababa en VHS de la tele de aire, como Laberinto, o Volver al futuro o jugaba a adivinar diálogos de telenovela antes de que contestaran porque ya me había dado cuenta de la lógica con que estaban construidos. En mis tardes libres de la semana escribía obritas de teatro que interpretaban amigas y amigos de mi barrio, con los que jugaba en la vereda haciendo coreografías, o raps a lo Jazzymel también. A los 10 años ingresé por sorteo al ciclo básico del Bachillerato de Bellas Artes de la UNLP donde mi mamá había estudiado y también había dado esas clases que yo había visto de pequeña. Me gustaba todo, así que me resultó difícil elegir si música o artes plásticas como orientación con tan solo 10 años pero ya sentía confianza en artes visuales así que seguí ese camino. En esos años 1993, Esteban Derito, un amigo de mi otro tío materno, Mario, él era camarógrafo y me mostró como hacer que alguien desaparezca en cámara, el trucaje a lo Mélies con su camarota gigante para mí, una SuperVHS, fue por corte en cámara, a la antigua y quedé fascinada con la magia del cine. También veíamos Caloi en su tinta, por supuesto, amaba los cortos de Jan Svankmajer, así como Juana y sus hermanas del que era fanática, o las hermanas Mala Buena de El palacio de la risa de Antonio Gasalla... Después vino la adolescencia y buscar estilos propios. A los 16 en un taller de radioteatro me enteré de la escuela de teatro de Febe Chaves y me anoté. Ahí conocí el método de las acciones físicas de Stanislavsky, hicimos escenas de teatro clásico, comedia dell’arte, grotesco criollo argentino. Me di cuenta de que la dramaturgia me gustaba en serio. Con mi grupo de la secundaria pasábamos horas delirando locuras creando historias, Pat Plaza, Miel Daroqui, Daniela Del Castillo, Ismael Lofeudo y Andrés Reynoso. Muchas quedaron en los márgenes de nuestras hojas de estudio (todavía las conservo). Un día vi la convocatoria en Torneos Juveniles Bonaerenses disciplina mural libre, les pregunté si querían que probemos y nos anoté. Hicimos bocetos, estábamos fanes totales de Matrix, la película y toda la cibernética que avanzaba rápidamente en 1999, me acuerdo de que usábamos el ICQ en lo de Isma porque casi ninguno tenía internet en casa. Hicimos un boceto ganó la competencia municipal, luego la regional, nos asignaron pintarlo en la terminal de colectivos de La Plata y ganamos la final. ¡No lo podíamos creer! ¡Teníamos 16 años! el primer premio, todo hecho por las nuestras. Un profe de Historieta, Alberto Dreizzen nos dedicó una clase agasajándonos con una Coca Cola. Nadie entendía cómo habíamos llegado a eso sin darnos cuenta. Viajamos a Madrid y compartimos momentos que te marcan para toda la vida. Podría seguir porque me acuerdo cada vez más cosas y personas e influencias, pero voy a dejar acá.
Cuando había que decidir la carrera, 2001 exactamente, nadie pensaba que podíamos estar peor en Argentina y creo que todos elegimos lo que más nos parecía por vocación, así que un grupo grande del bachillerato elegimos cine y luego fue el ingreso por examen a la carrera de dirección de cine en la ENERC mudarme a CABA y todo lo que siguió con los más de 20 años trabajando en cine, TV y publicidad o en la ENERC, el INCAA y el Rojas dando clases. También volver a los murales pero de manera más personal con Georgina Ciotti, Mariana Gabor y Lean Frizzera. Trabajar haciendo castings, editar materiales para el Festival de Mar del Plata.
Así que creo que todo fue simultaneo, tuve la gran ayuda de una educación pública y gratuita de excelentísima calidad que me dio las bases para poder construir mi carrera y en cuanto a mi personalidad, soy muy piscis, siempre que me canso de una disciplina paso sin problemas a la otra. No hubo algo primero y algo después… cada vez creo menos en la linealidad de las cosas.
Mucho te debemos a ti como docente de cine y como montajista. ¿Cuál fue el aporte de estas actividades a tu pasión por el cine?
CARLA GRATTI:Dando clases profundicé más en lo que había aprendido haciendo dibujo, pintura, mural y cine. Siempre ser docente es un desafío que te obliga a estar más atenta y al día, a buscar materiales o consignas que puedan transmitir eso que fue un flash aprender. También me pasa que más avanzo en mi carrera, más valoro la simpleza, la austeridad. La claridad narrativa y conceptual. Las búsquedas creativas por el sentido de identidad. Creo que estamos muy invadidos de formatos y modas y que a veces olvidamos que ponernos a inventar exige menos de conocer que de tener osadía y hacer. Me gusta cuando doy clases sorprenderme con la osadía y los hallazgos de quienes están en el aula.
Recuerdo tus cortometrajes en stop motion. ¿Es posible la preservación de técnicas analógicas en tu obra de animación? ´
CARLA GRATTI:En general uso el digital para trabajar por encargo, porque es más rápido y porque se puede sistematizar e incluso trabajar de forma remota. En mis trabajos personales siempre termino usando stop motion o dibujo, la analogía es porque vengo del S XX y atravesé todos los cambios tecnológicos que nos trajeron a las técnicas actuales y no puedo encontrar el mismo placer y la misma creatividad partiendo del digital y terminando en digital, sí, dialogando con él.
¿Qué cuestiones del mundo digital destacas en el mundo de la animación? Este furor por las inteligencias artificiales, ¿están de moda, son técnicas pasajeras o están para quedarse?
CARLA GRATTI: La animación siempre tiene, quizás por su característica de trabajo en serie, una posibilidad de sistematizarse enorme que la pone en crisis cada tanto. Recuerdo el boom de la industria con el 3D, en lo personal me aburria, todas las películas eran cosas esféricas lisas, con la frialdad de lo digital, de colores saturados que parecía que no existía nada más. Pero siempre hay artesanos y artesanas de la animación. Yo soy más de ese club, no por prejuicio, sino porque me atraen más las cosas que nacen de cierta materialidad. Para mí la obsesión de que todo sea fluido suele olvidarse del alma que también hay que transmitir y el alma suele ser bastante imperfecta y llena de ritmos discontinuos, pero cuando el muñeco es material o está hecho de algo que tiene textura, produce errores que muchas veces generan hallazgos técnicos o expresivos y uno puede hasta pensar en un olor o textura a nivel táctil todos nuestros sentidos están implicados porque accedemos al mundo por todos los sentidos no solo por la vista y Oh por Dios no en vertical. Las antiojeras para los caballos, las películas que sean en horizontal y con tiempo no apurado tiempo de jugar que es el mejor… resumiendo: la IA se impuso como nos impusieron el celular, la tecnología se impone a fuerza de venta, primero es gratis después no entendés como llegaste a pagar por eso y por qué dejaste de hacerlo como te gustaba hacerlo… yo creo que hay que saber que existen y que son para algunas cosas útiles y para otras un mal con el que vamos a tener que coexistir e inventar formas de no perdernos en el laberinto del mercado.
Tu filmografía abarca numerosos cortometrajes de animación que además obtuvieron numerosos premios. ¿Cuáles son las técnicas de animación que más utilizas y por qué?
CARLA GRATTI:Recientemente obtuve el premio Asesoría personalizada en producción de animación, otorgado por la productora argentina Luciana Roude en SMOF para mi proyecto de corto animado El placer es otra cosa. Es un corto bastante personal y me está llevando tiempo digerirlo. Se que tendrá diversidad de técnicas y que habrá algo de pixilation, algo de animación 2D, after effects. He trabajado en películas de animación de otros que han recibido muchos premios, sí.
En general en obras de otros suelo usar técnicas digitales como after effects, moho o toon boom. Dibujo en vectores o 2D digital. Suele coincidir que son técnicas fáciles de abordar en remoto y con equipos diversos. En esos casos he trabajado en diferentes roles cada vez según mi expertise, es decir, no siempre animando. En Toon Boom hice asistencias de pulido, en Moho Dirección de arte, en After Effects he animado. Tambien he sido guionista de proyectos que empezaron en after effects.
¿Cuáles son tus maestros en el cine animado?
CARLA GRATTI:Difícil decir algunos/as poco/as. Primero, por haber sido su alumna Rufo Saenz Valiente. Fue un gran docente que sabia transmitir la información y hacer que los conceptos llegaran a ejercicios sólidos. Estefania Clotti porque sabe llevar los proyectos sin condicionarlos, es una gran autora y docente que nutre las obras con mucha generosidad. Ya nombré a Jan Svankmajer y sus cortos existenciales y llenos de materialidad y transformación. Johanna Quinn y su feminismo virtuoso e hilarante, Yuri Norshtéin uno de los que más llegó a mi sensibilidad con sus personajes suspirantes llenos de texturas y ternura, Michaela Pavlatova, Nina Paley, Marjane Satrapi, Michel Ocelot, Aardman y su exquisito humor inglés. Después los 90 con todo lo que se veía en MTV Ren &Stimpy, The Maxx, Aeon Fluxx, video clips llenos de experimentos.
¿Existe la posibilidad de cruzar lenguajes cinematográficos?
CARLA GRATTI:Sí, cada vez más y cada vez lo pienso menos.
¿En tu obra cinematográfica aparece esta mezcla de animación con live action y otras experiencias audiovisuales?
Sí, mi próximo corto, en el que vengo trabajando desde hace unos años, una obra personal inspirada en la casa y los objetos de mis abuelos maternos tiene mezclas de técnicas, pixilation, animación 2D en papel, quizás algo de after effects con post producción en digital.
¿Qué piensas del cine experimental? ¿Es posible este cine hoy en día?
CARLA GRATTI: Sí, es posible y es vital que este cine se abra camino en medio de la IA y de la pérdida de huella humana en las cosas. Más errores más autoría será el oxígeno que buscaremos en muy poco tiempo.
¿Qué experiencia como pintora vuelcas a tu cine animado?
CARLA GRATTI:La paleta de color, la conceptualización. El tiempo en los procesos. No es una comida rápida ni un contenido para redes que tiene que salir apurado, es un vínculo material con emociones e ideas de lenta digestion. La confianza en la imagen sin depender de las palabras. Muchas cosas. Me encantaría animar como MUTO pintura sobre muros y que vaya avanzando en el proceso quizás lo incorpore a mi próximo corto. Darse tiempo para observar, pensar, arriesgar y deshacer lo hecho… todo lo que se aplica al dibujo y la pintura se aplica en cine y dando clases.
Por último, un pensamiento que sintetice tu amor por el séptimo arte.
CARLA GRATTI:Somos bichos lingüísticos, dependemos de los signos y también nos perdemos en ellos. A menudo naturalizamos los lenguajes y olvidamos que muchos no los hablan, pero los reciben y entienden a medias, y también que las palabras están hechas de dibujos que llamamos letras y que las películas están hechas de imágenes y sonidos construidos artesanalmente por muchas personas. Mi amor por el cine viene del sentimiento de que, en grupo con desconocidos, compartimos un espacio en la oscuridad en silencio y soñamos todos y todas cosas diferentes, pero creemos haber tenido la misma experiencia. La ambigüedad que habita en el espacio de la proyección cinematográfica que dialoga con nuestra proyección subjetiva en la pantalla es lo mismo que pasa en la pintura, pero en movimiento y con todo el universo enorme que aporta el sonido. Cuando la película está hecha a conciencia y no corriendo, es realmente un viaje sensorial compartido que vale la pena proteger de esta miniaturización y separatismo que nos impusieron en vertical. Volvamos al cine.