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ANTONIO REQUENI. UNA INTENSA Y GENUINA TRAVESÍA ENTRE EL PERIODISMO Y LA POESÍA. Por Sebastián Jorgi
FOTO: Antonio Requeni acompañado por las poetas Mabel Fontau, Graciela Bucci y el autor de la nota
15.05.2026 10:01 |
Noticias DiaxDia |
Mis conversaciones con Antonio Requeni en el Bar La Tolva de Rosario y Senillosa, pleno corazón del barrio de Caballito, son verdaderas lecciones para mí. El anecdotario es interminable, entre la convivencia con grandes escritores y sus viajes a Europa, especialmente a Italia, es notable como todo lo despliega con humor, por lo que uno intuye una vida literaria plena, feliz. Cada semana y media, según, intercambiamos pareceres sobre narradores y poetas que hemos conocido, obviamente él mucho antes que yo.
A l cumplir 95 años, la Fundación Argentina para la Poesía le organizó una cena en su honor en el barrio de Monserrat. Conocí a Antonio Requeni en una reunión informal de escritores en la Feria del Libro de Buenos Aires, donde oficiaba de Jefe de Prensa junto a Susana Rawson Paz, Posteriormente nuestros encuentros continuaron en la SADE, en la Fundación Dupuytren liderada por el médico y poeta Alfredo De Cicco y a través del tiempo en cafés literarios, presentaciones de libros y congresos, como los organizados por Gente de Letras y el Instituto Literario y Cultural Hispánico.
Discípulo del poeta González Carbalho, fue alumno de Aurora Bernárdez (esposa de Julio Cortázar) en el Colegio Joaquín V. González de Barracas, donde se recibió de Perito Mercantil. En La Prensa –donde trabajó 40 años--tuvo de compañero a Jorge Calvetti, poeta jujeño, nacido en el pueblo de Maimará.
Precisamnte, otro poeta del que gocé su amistad y generosos consejos, compartiendo un “vino reserva de 4.50,” para aquella época de excelente bodega. En el libro Poesía reunida de Requeni, editado por la Academia Argentina de Letras, he leído una sentida Carta a Jorge Calvetti: “hoy quisiera conversar contigo como en aquellas noches del diario, entre galeras, cables y la música de los viejos pianitos de escribir. Mucho ha cambiado todo, yo sigo amando la poesía, aquella que nos hizo vibrar…”. Su amistad con Alejandra Pizarnik—ambos vecinos cercanos en Avellaneda—la encontramos también en este libro de poemas reunidos: nostálgica evocación: “Querida Alejandra: Hoy estuve caminando por tus calles, esas calles que nos vieron andar juntos hace más de veinte años. Éramos muy jóvenes. Vos, una chiquilina de pelo rubio y ojos claros, ensanchados por el asombro, te parecías a Alicia en el País de las Maravillas.. Hablábamos de poesía sin que el tema se nos acabara nunca…”(Carta para Alejandra Pizarnik en el país de la Inocencia)
Hace poco tiempo me mostró una foto autografiada por Marcel Marceau, en una función presencial a fines de los años 50 del genial mimo francés en París. Compartimos ambos él entusiasmo por el Neorrealismo italiano, rememoramos las cintas inolvidables de Vittorio De Sica, Federico Fellini y Ettore Scola, este cineasta más tardío. Y las musicales con Fred Astaire y Gene Kelly, “me hubiera gustado bailar como ellos” confiesa en una extensa entrevista del periodista Axel Díaz Maimone, compendiada en una excelente edición de la Fundación Argentina para la Poesía (Antonio Requeni, La bienaventuranza de la literatura, Hechos de cultura, Vinciguerra. 2025), con una cariñosa dedicatoria que me emociona: “ A Sebastián Jorgi, este libro donde encontrarás personajes que vos también has conocido. Afectuosamente. Abril 2025”
Nuestras charlas son inagotables, siempre aparecen escritoras que ambos hemos conocido, como el caso de Luisa Mercedes Levinson, la fabulosa narradora de A la sombra del búho, a la que visitábamos los días 5 de enero en su casona del barrio de Belgrano, festejo de su cumpleaños. Nos encontrábamos con Ulises Petit de Murat, Rubén Vela, Juan Carlos Ghiano, Delfín Leocadio Garasa, Perla Chirom y Pérez Celis, entre otras relevantes personalidades de las artes plásticas. El teatro y la literatura.
Con motivo de esta nota modesta, estuve repasando sus libros de poemas y también sus ensayos, el Cronicón de las Peñas de Buenos Aires que ostenta tres ediciones, 1984.85,86, es un libro de consulta imprescindible.. Los viajes y los días, editado en la legendaria editorial Santiago Rueda, contiene ricas memorias.
Ambos convivimos en el barrio de Caballito, a pocas cuadras de diferencia, donde hemos conocido al catedrático y académico Angel Mazzei y a don Fermín Estrella Gutiérrez, también poeta y académico. Podría decir con todo orgullo-siempre salvando distancias y relieves- “nuestro lugar en el mundo”. A propósito, en 1977 Ángel Mazzei publicó en Ediciones Culturales Argentinas el ensayo Antonio Requeni con prólogo preliminar y notas.
Su Historia de la Avenida de Mayo tiene anécdotas y datos muy interesantes. Avenida colmada de inmigrantes españoles, divididos entre franquistas y republicanos, el Teatro Avenida pleno de zarzuelas y aquellos personajes como Miguel de Molina, protagonista de los colmaos.
Hace poco tiempo se refirió a su primer libro de poemas, Luz de sueño, editado por el Grupo Editor Mensaje de Lanús Este, casualmente a pocas cuadras de mi domicilio en mi niñez, año 1951, Los¡ editores eran los hermanos Jorge y Juan Carlos Talbot, conocidos de mi familia.
En otro tiempo me he atrevido a comentar su obra poética, -- Inventario-Manifestación de bienes, Umbral del horizonte y Línea de sombra—notas modestas que deberé ajustar seguramente en breve.
No olvidemos sus reseñas y notas, sus investigaciones publicadas en el Boletín de la Academia Argentina de Letras, con un apreciable caudal bio-bibliográfico sobre los grandes escritores argentinos- Un denodado esfuerzo que no “se ve”, ya que generalmente los poetas hoy en día no leen ensayos y otros géneros, al menos la mayoría. El aporte de los boletines académicos es muy importante para el investigador y por qué no, para el lector menos avezado. Es un material muy rico. Que hacen a la Historia de la Literatura.
Felicidades querido Antonio Requeni. Y hasta el próximo café en nuestro barrio de Caballito.