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SEMBLANZA DE JUAN MONTENERO. Por David Antonio Sorbille
26.05.2026 04:27 |
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Juan Montenero (seudónimo: eros montén) no quería fechas de su paso por la vida, pero fue un amante de la Ciudad de Buenos Aires. Ingeniero Electrónico y Licenciado en Economía Política, ejerció su profesión de Ingeniería en ENTEL. Además, fue docente en varias instituciones educativas. Director de la revista La Vanguardia (1976-1983), asiduo asistente de tertulias literarias y autor de varios poemarios.
Lo recuerdo como un leal amigo, un hombre íntegro que se atrevió a filosofar la poesía con un estilo que se nutría de neologismos y sensibilidades, y un afán por predicar su indeclinable humanismo socialista. De ahí que, en su recuerdo van los siguientes textos y el breve prólogo a uno de sus libros.
1.
El distinguido prologuista Carlos S. Fayt, saludó la presentación del primer libro de Juan Montenero: Protagonista del silencio (Editorial Dunken, 2006): “Como un manantial de esperanza”. En sus páginas inauguradas por la calidez admirativa de su ahijada Eliana, asistimos al desarrollo de una manera estimulante y calificada, en tratar la materia poética desde la hondura y claridad conceptual, en donde nada está librado al azar, o mejor dicho, la libertad, en su sentido más puro y elevado, sobrevuela cada uno de los pensamientos e imágenes que constituyen esta obra. Recuerdos, amistades, amores, ideales, son las diversas facetas que componen el escenario en donde nuestro poeta, adquiere la dimensión de un cabal exponente de lo cotidiano, desde un lirismo sensible a los dolores del alma, a las ausencias que conmueven los cimientos de la vida, a la suma de sensaciones que nos impulsa hacia el progreso, al color, al brillo, al abrazo que alimenta la ilusión y nos cobija en la sombra de las evocaciones sinceras, y las valientes rebeldías de los que se atrevieron a desafiar el reino de la sinrazón. Es así, como el conjunto de su poemario, alcanza niveles de excepción y destaca el permanente caudal de versos que ennoblecen las palabras, madura su fecunda siembra en un horizonte de voces que danzan al ritmo de una melodía porteña estremecida en el tiempo de la nostalgia y el amor que se consagra. Es la vida que transcurre, el instante que deviene en búsqueda de nuestros mejores sueños, la propuesta para disponernos a disfrutar del acto creador, de su pasión sonora y silenciosa, con atributos tan nobles como plenos.
2.
Con las excelentes ilustraciones de Juan Zlux, el poeta Juan Montenero, presentó su libro: Capangato del ’90 - Noventismo Dieciochesco (Editorial Dunken, 2008). En este caso, la realidad acontecida en nuestro país en la “década menemista”, está expresada con crudeza, y no hay espacio en donde el cincel del sagaz observador, provoque el juicio certero y rotundo, sobre circunstancias que no podrían decirse, sino en el lenguaje lunfardo elegido por el autor. En esta obra tan original como aleccionadora, nuestro poeta recorre la historia de una gran falacia, que fue vendida a un pueblo impactado por una traición ideológica descomunal. La pregonada “revolución conservadora internacional” del tándem Reagan-Tatcher, tuvo su correlato nacional en la figura populista de Carlos Menem, asociada en su gobierno al liberal Álvaro Alzogaray. Esta extraña alianza que contradecía, no sólo ideales políticos muy definidos, sino valores éticos determinantes, produjo un período de absoluta regresión histórica en nuestro país, que sentó las bases del caos institucional que advino en el 2001. De ahí, que la tarea emprendida por Montenero, tiene el valor de expresar la indignación popular frente a esos hechos irrefutables, y, también, ejercer docencia con un mensaje poético que desnuda las razones teóricas y prácticas que contribuyeron a someter a una sociedad que enajenó su memoria.
3.
Con su habitual oficio poético, Juan Montenero ha forjado en: Paz, sinfonía humana (Editorial De los Cuatro Vientos, 2010), un libro admirable, no sólo por su notable elaboración formal, sino por la coherencia de su espíritu docente que abarca todas las facetas de la vida en un tiempo arduo de conflictos y difíciles presagios. En este peregrinaje trascendente, nuestro poeta manifiesta su inclaudicable voluntad de combatir la raíz nefasta del rapaz neoliberalismo globalizante, tal vez, como él sostiene, “en el último circulo del infernal liberismo del recorrido dantesco”. Pero, además, su propuesta de filosófico vuelo, nos brinda una lección de humanidad para reforzar los vínculos emocionales que nos preserven de la violencia y el abismo. Estamos, sin duda, ante una verdadera sinfonía poética, cuyo autor me honra al invitarme a escribir este breve y sincero comentario. Sin duda, la poesía argentina ha ganado con Juan Montenero un renglón de privilegio en el enriquecido trayecto que su género implica.