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Sangre, dios y rocanrol de Pol Neiman. Por Pablo Queralt. Editó Barnacle

26.05.2026 04:53 |  Noticias DiaxDia  | 

Vivir creyendo que se está escribiendo un poema, cuál realidad en la realidad es la sangre que impulsa el movimiento, estar acá o allá, lo que la vida provea para olvidar quién o qué se es, vestirse de espacio por estar saturado, ciego, en blanco, jodido, la sangre que tropieza, un lleno de vacío que solo lleno de amor podría llenar el poema. Es el rocanrol de la sangre, el por ti tristeza que danza en las palabras de un poema que ya no está.
Nacidos en el misterio de la pasión por y para, en una belleza que nos desintegra, en esa potencia va el canto, meta-modelizando enunciaciones, en la representación directa de territorios existenciales y universos incorporales. En una velocidad que disuelve las categorías tiempo y espacio.

Ya soy
el cuenco vacío
la luz antes de ser
el hombre que nunca imaginé
que sería.

El sueño aquel
lleno de símbolos:

la palabra que faltaba
el pasado hecho verdad
el presente continuo

Ya fuera de cuadro como en una peli de Allen desenfocados, dándolo todo entregándonos, en el todo, en la nada del todo. Partimos, los caminos se han congelado, el tiempo se inyecta veneno, una voz nos suicida en ese ritmo huimos corazón y sexo, alas de lo que desearíamos ser, de lo que nos ven, lo que hay del otro lado, un conocer el destino del misterio, diagramando una cartografía existencial. En esas coordenadas de producción existencial y entre componentes de una finitud, engendrando un universo discursivo, como ritornelo de un mundo ordinario, que se afirma con significaciones de ruptura de sentido.

nuestras oraciones
nuestras polucione
sagradas aventuras
sonoras las canciones
cerrados los ángulos
abiertos los espacios
y los pájaros que vuelan infinitos
eclipsados hacia el centro del abismo
más profundo y más sagrado
de nuestras verdaderas revelaciones.

Como canción de Fito pude ver tu alma, tu cuerpo, brillando en las obsesiones de otro mundo. Lo malo, lo sucio, lo viejo, lo roto, porque cuando el amor no es suficiente, nada es suficiente. Vamos a velocidad de pasar los límites, las estaciones, y más importa lo que se dice que lo que se siente, la retórica, la elocuencia vence a la verdad, el teatro de lo establecido por eso llaman amor a lo que anuda a la libertad, en vez de ser expansión se transmuta en virtualidad. Y la palabra va como soporte existencial, de sentido y post-sentido, produciendo conformaciones de enunciación para captar puntos de singularidad y situación. La brújula de un rumbo perdido, que al fin es un rumbo. Lo que se ama no se olvida. Al fin que dios dirige esta novela sin final: sangre, dios y rocanrol. Y sefini.

Pol Neiman (Buenos Aires, 1970) es músico, compositor, astrólogo y escritor.
Desde hace más de tres décadas ha acompañado como percusionista a destacados artistas y grupos musicales (Vicentico, Los Piojos, La Chicana, entre muchos otros). Paralelamente desarrolla su proyecto solista con canciones de su autoría.
Formado en astrología y psicología transpersonal, desde hace más de cinco años ejerce como astroterapeuta, integrando la consulta astrológica como una herramienta de autoconocimiento y transformación personal.
Su ópera prima: "Sangre, Dios y Rocanrol", reúne una selección de poemas escritos a lo largo de su vida.




































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