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LA POESÍA DE MIRTA VENEZIA. Por David Antonio Sorbille
17.07.2026 00:06 |
Noticias DiaxDia |
Mirta Venezia nació en Buenos Aires, es Psicóloga social y Técnico en Comunicación Institucional y Medios. En 2009 ganó el Primer Premio del Concurso 45 aniversario del Periódico El Ciudadano de Cañuelas, certamen abierto a escritores de todo el país, por su poema “Soledad”. En 2012, su poesía “El brote” fue premiada en tercer lugar en el Concurso Ernesto Sábato, organizado por la Fundación SADE de Escobar. Publicó los poemarios: Pasionaria (2011), La temida palabra en coautoría con Marisa M. García, (2013), Los espejos (2017), Bosque de Helenas (2021) y Las Nupcias del Jardín (2025). Integro diversas antologías y junto a Maria Julia Druille coordina el exitoso ciclo “Los sueños de Casandra”.
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La lectura de la poesía de Mirta Venezia, nos hace compartir un sentimiento de plenitud hacia esa inspiración infinita que la nutre.
Las palabras, en la vastedad de su universo lírico, encuentran su cauce virtuoso, a través de una sensibilidad exultante, como esa alondra que atesora un vuelo de jazmín.
Los sabores de antaño, el dulce de la infancia, las mutaciones de la alegría y el dolor, la memoria que va hilando imágenes y fragmentos, aquel patio encantado, el amor primero, las estaciones de un calendario de cenizas y amapolas, conforman parte de su itinerario creador.
Mirta, también nos participa de sus silencios embriagadores, evocadoras desnudeces, parábolas y penumbras, frutos rojos de una mujer que sueña ser lirio en un bosque de estrellas.
La vocación del alma, es la confirmación del atributo principal que demuestra nuestra poeta, para transitar los caminos de la existencia y el sentido inequívoco de sus hallazgos.
Los diversos capítulos del libro Los Espejos (2017), nos ofrecen una extensa y valiosa construcción de argumentos que se multiplican como el oleaje de un mar de sensaciones inolvidables.
Su poesía dibuja en el firmamento, los rasgos vitales de un duende que palpita al ritmo de una bella canción que nos envuelve en el transcurrir incesante de sus versos.
Contra toda esperanza rota, se yergue el vuelo de este pájaro azul acompañado por oportunas citas de Charles Bukowski y Leonardo Da Vinci, que le otorgan una mayor trascendencia.
Su segunda obra: Bosque de Helenas (2021), es un abanico poético de prodigiosa concepción.
Su lirismo expresa una cosmovisión que abreva en la mitología griega y nos conmueve con sus excelentes imágenes, sentimientos, avances y frustraciones de una mujer que eleva su voz en nombre de sus pares.
Los recuerdos atraviesan las sombras, los instantes tardíos de la pasión y las heridas difíciles de cicatrizar, la sabiduría del perdón, el aprendizaje constante y el amor en todas sus formas.
De ahí que, coincido con su prologuista Luis Calvo, y la exposición de Marcos Silber en la contratapa, al destacar la valiosa identidad poética de la autora que no se tienta por la repetición de lugares comunes, sino por la capacidad de plantear la densidad de la vida a través de la experiencia y el trabajo que trasciende el mero hecho de hilvanar versos.
Estamos, pues, ante un poemario constituido por verdaderas gemas de convicción y estilo; o parafraseando a la autora: pétalos blancos que baten alas en el pecho del lector.
El alto vuelo de la poesía de Mirta Venezia no es un relámpago pasajero, sino una consecuencia del talento y trayectoria de una verdadera Poeta.
Y a propósito del libro Las Nupcias del Jardín (2025), la convicción y estilo de Mirta Venezia nos embellecen el alma.
La ocasión me hace reparar en una frase certera de Zulma Zubillaga en la contratapa, que corrobora lo que venimos afirmando: “un alumbramiento que se consolida en la desgarradura del grito: la poesía”.
Y luego, nos encontramos con el prólogo de Edda Sartori, que sintetiza con su calidad acostumbrada, el valor de este jardín de versos, su aura musical, el erotismo y la expectativa del amor, el símbolo cósmico de la resurrección y celebración de la vida.
De ahí que, estas referencias tan preclaras, me impulsan a reiterar mi admiración por la obra de Mirta que se ha consolidado a través de una inspiración virtuosa que comparte con total generosidad.
Los poemas de “Las Nupcias del Jardín”, se filtran en la pupila del aire de nuestros sentidos, recorren las orillas de un sueño, palpitan ante la ausencia, adopta formas novedosas, florece en la mirada triste, en el vuelo de las gaviotas y en la mano que se tiende.
En esta amalgama de lirismo puro, abundan las plantas fértiles y la necesaria poda, la alquimia de cada amanecer, el nacimiento y el despojo, el sol que nos entibia, el alimento en las noches de luna, el brindis junto a la enamorada del muro, el aprendizaje de la piel y la búsqueda en la tierra húmeda de estas metáforas luminosas.
Celebremos, pues, parafraseando a Mirta: por estos pétalos bancos que baten alas en el pecho del lector. Viva la poesía!!