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Poemas de Elena S. Eyheremendy (Buenos Aires)

08.08.2026 00:02 |  Noticias DiaxDia  | 

 SALIDA
Advierto una cosa: en el fondo, lo que amo, lo que me conmueve es la belleza no reconocida, es la endeblez en los argumentos, es la modestia.
A aquellos que no tienen la palabra, a ellos quiero dársela. Francis Ponge

Las certezas sólo pintan cartones.
Prefiero los colores vacilantes del otoño, sus matices
Duramente inestables.
Prefiero la incompleta lectura o los pocos caminos
De aquel que se quebró o que no se quebró,
Pero dio fruto en las márgenes.

Que no me ciegue la opacidad de la nariz de Cirano,
Ni el arabesco de su sombrero de plumas me distraiga.
Antes que arda mi voz con su pasión.
Que un corazón abierto siempre haga mella en mi costra de crustáceo.
Y que grite que todo es como él, de contingencia,
De dolor,
De hoy,
De ahora.

II) De Lobo Vulnerable

EL VERNOVER
Una tela, apenas una telita angosta, de la que cuido ahora, cuando a llorar aprendes a mi lado la estrechez del mundo, que no verdece, mi niño, para tu niño. Paul Celan
a Sol Agüero
I
La niña buzo abre el mar
Su boca sombra / noches amarillas
Donde la hoja ojo / amasa quiebra azoga
Estanques / Donde un niño te mira inconsolado

Por eso / la niña buzo abre su mar
Dice que todo es río y permanece
Como a la noche un sol entristecido
Afantasma y alerta y afantasma

Algo perturba inciensa /
Y vuelve a imperturbar su ojo cielo de penumbra
Sus pestañas verdecen mis umbrales
Como un hambre amarillo. //.-

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Algo perturba rompe /
Y vuelve a gacelar a tu Lobo Vulnerable
Barba Azul lo suspende / Tus pies que flotan narran
Mis párpados inverosímiles

Qué Serpiente Qué sol inmóvil / Madre /
Nos mueve fija / Quién música nuestra perplejidad
Qué Serpiente Cómo Quién / Puedo acaso
Tejer telas pañuelos como éste

Cuando la niña mira lo que tiene del cielo
Ella enciende velas / vestidos como sombras
Y ve y no ve la noche como sol

Al Lobo / como amante
Y sueña sin soñar al heridor
Y mata y sana.

III) De Máquinas Transparentes

NI EN CHESTER NI EN COVENTRY NI A CABALLO
Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros…
Leopoldo María Panero
A veces una pena
Se te duerme aterida en su escondite,
Bajo dinteles intransferibles.

Y todos esos caos
Y el que se sueña verde pero cree que es gris
O ese otro que no lleva ni traje ni mortaja
Señalada, no te dejan dormir.

Lo peor es aquel que anda desnudo,
Que no come
Y ya ni mete bulla.
a José Antonio Berni

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IV) De Diálogo del Funámbulo

SEDUCCIÓN DE LA DANZA SOBRE LA CUERDA
TU
ESTAR ALLÍ esta noche.
Con palabras te traje otra vez, acá estás,
todo es verdad y un esperar
lo verdadero. Paul Celan

Los tejedores de telas
Han Desplegado aquí tapices y texturas
Su tinta negra el rojo de su sabiduría
Y el huso diminuto para Hilar el oro

Ahora por lo ciego de estos dibujos Pasan
Otros ojos tan finos dedos de otras brújulas
Casi todos Buscando los pliegues de la seda
Y un puñadito apenas el extrañado lino del efod

Así Sale también de su pequeña tribu
La virgen casadera
Como aquel que Espera Conocer el Mar
Comer sus Peces

O aquel que Conjetura
Que ese día el pañuelo de alguna maga buena
Sacará para él de su hondo terciopelo
El pezón exogámico de la penumbra

Quizá el azar nos Finja también a los Funámbulos
Alguna Cuerda azul en tus lecturas
Yo entretanto ya Juego a que Avisto tu mirada
Cuando tu seda oscura Suelta velos

De grueso tul de proas como labios Escucha
Hoy en los míos Puse a manera de velas
Una estrofa de Celan
Y en lo profundo Llevo el verso de Cernuda

“Vine por esos besos solamente”

a Jorge Panesi

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V) De Nocturno para el Equilibrista

ÚLTIMO CLAVO Y PRESUNCIÓN NO CONFIRMADA

Es posible también
Que nos hayamos equivocado en todo
Que el Sol exista sólo en tu Pintura
Que sólo sea el Ave o el Insecto
De perdurable especie.

Y no sean entonces estos clavos
Ni tus ojos
Ni siquiera su gravedad
Tocando mi hoja
Silenciosa.

Y no es tampoco mi soledad
Ni tu fantasma ardiente.
No es nuestra pasión
Ni es el flagelar desimantado
Del huracán.

Quién podría al contrario
Reconstruirnos / Amor / tu fabular.
Dime qué nave podría soportar aquello único
Si ni siquiera es confirmable la presunción
De que estás ahora aquí mientras te escribo.

VI)
EPÍLOGO CHANTANT PARA EL EQUILIBRISTA
(…) otros saben la palabra tú la ignoras
otros saben olvidar los hechos innecesarios
y levantan su pulgar han olvidado
tú has de volver no importa tu fracaso
nunca terminará es infinita esta riqueza
abandonada (…) Edgar Bayley

A veces abrazamos el mundo que amamos.
Walter Jac
Aquellos que danzamos
Frágiles equilibrios
Debemos permanecer alertas
Porque a veces nos es dado vislumbrar
Bajo los relámpagos
O apenas como detrás de un tenebroso vidrio
Un trocito de mundo que nos canta al oído
Aunque el cielo naufrague
Entre sus rojos sangre acostumbrados. //.-

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A veces Samuel Beckett Edgar Bayley o el vecino
Nos abrazan también
En el modo de su propio état chantant
Y los que alguna vez hemos probado
Las laceraciones de la derrota
Sentimos que su palaba es realmente buena
Aunque ya no veamos nuestro álamo
O sólo nos quede de él algún magro relieve
Sobre la hoja oscura y asombrada.
a Sol Agüero y a Eugenita Rivara, mis Cielos

VII) De Soledad de las Partituras

BALCÓN PONIENTE ENTRE LAS PLANTAS DE MAYO
DE VUELO
Mis labios alumbran ya/ Y dicen lo lejano/
Y soy un colorido libro de dibujos/ En tu regazo./
Pero tu rostro hila/ Un velo de llanto.
Else Lasker-Schüler, “Añoranza”

Siempre estás ahí, Mamita, en tu balcón,
Y siempre te saludo al pasar, con alegría,
Aunque no subo a verte ni a compartir con vos
Tu matecito dulce de la tarde.

El caso es que mi joven corazón
Siempre anda de vuelo
Y por eso no sabe detenerse
Y subir a abrazarte.

Por afines razones
Ahora estoy llorando yo, Mamá,
Cada vez que te sueño
Acodadita y sola en tu balcón poniente.

Y tampoco en esto
Se sabe detener mi corazón,
De duelo hoy igual que vos entonces
Entre tus verdes plantas.




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VIII)
BALCÓN DIMINUTO ENTRE LAS PLANTAS DE MAYO
¿Adónde te escondiste,
amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido.
Salí tras ti, clamando, y eras ido.
San Juan de la Cruz

Hoy, en un rinconcito
Del balcón diminuto, entre las Plantas de mayo,
Casi como a escondidas de mi carcelero,
Te estoy leyendo a ti ahora.
Y somos.

Mientras en otro lado,
Atesoro papeles y ediciones,
Como quien quisiera preservar
Las experiencias del Amor.

Tantas ha habido,
Tanto Amor nos ha habido hay, mi Dios.
Nació y murió y aun así,
Vivito y coleando,
Una vez más renacerá mañana.

Ya verás, vos sólo espérame,
Que ya voy llegandito
Para hablar contigo
Y abrazarnos.

IX) De Niño Pájaro, Caverna y Cielo Azul

PENITA ROJA COMO DE LÁGRIMA
La pena del limbo, de ese margen eterno de los infiernos, no conoce llama ni tormento: es solamente una pena privativa, que consiste en la perpetua carencia de la visión de Dios.
Giorgio Agamben, “Idea de la política”

¿Cómo puedes, Otoño,
Sonreírme hoy a mí,
Que siempre ando penando
Con una Herida Roja en el sitio del Alma?

¿Tendré que preguntarle acaso a Job
Cómo hizo él para seguir creyendo,
O cómo pudo Abraham
alzar su arma. //.-
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No me sonrías hoy, Otoño,
Que sólo puedo recostar mi Sueño en una Lágrima,
Y en ella -muy de a poquito ahora-
Voy cobijando toda tu Ternura,

Aunque mis párpados se espesan
Y ya no veo a Dios.
¿Cómo puedes, Otoño, sonreírme a mí hoy
Con tu Hermosura?

X)
ABRAZO DE ALA
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Ítaca
Verde y humilde. El arte es esa Ítaca
De verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable
Que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante…
Jorge Luis Borges, “Arte poética”

a Sol Agüero, a su “Viaje sentimental”

Entretanto,
Tu Niña que Mira Ve
Está durmiendo Flores en su seno de Madre
Y Rosas Rojas,
Mientras su Late Mira abre tu Corazón.

Naturalmente,
Tu Niña aún ignora si irás a su encuentro;
Es más, ni siquiera lo espera:
Ella tan sólo te Mira Ve
Con su preñez de Rosas.

Y cuando vos te inclines a escucharla,
Es decir, cuando Mirando Veas,
Ella podrá abrazarte como un Ala.


Elena S. Eyheremendy nació en Buenos Aires, Argentina; estudió música, inglés, francés, alemán e italiano. Prof. en Letras UBA, trabajó como profesora de francés en la Alianza Francesa y en el Laboratorio de Idiomas de la UBA.
Publicó siete poemarios: tres de ellos bilingües español-francés; el primero, El Gallo Helicoidal, con ilustraciones de Ernesto Deira, Luis Felipe Noé, Antonio Berni y Ramón Gómez Cornet. Y cinco de ellos ilustrados por la artista plástica Sol Agüero: Lobo Vulnerable (editado con el apoyo económico del Fondo Nacional de las Artes); Máquinas transparentes (premio “Papeles Dispersos” de la Agrupación R. Walsh y el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras); Diálogo del Funámbulo (Mención Honorífica Bienal a la Producción Literaria Inédita en el Género Poesía de la Secretaría de Cultura del Gobierno de CABA), Nocturno para el Equilibrista y Niño Pájaro, Caverna y Cielo Azul.









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