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PERMANENTE: PROFUNDA OBRA TEATRAL SOBRE LA ORIENTACIÓN SEXUAL. Por Omar Ramos
25.08.2026 06:17 |
Noticias DiaxDia |
Permanente, la obra teatral, escrita, dirigida y puesta en escena por Ro Larroca, con la asistencia de dirección de Federico Paiva, describe con precisión la vida de un gay en la década del 90 en el conurbano bonaerense.
El protagonista (Gerardo Blain) de este unipersonal realiza una retrospección profunda e intimista en la búsqueda de su orientación sexual. Hay gestos, palabras y silencios que lo dicen todo. Silencios que se guardan como si se tratara de un delito o de una enfermedad. De hecho, en logradas imágenes de video, a un costado del escenario, se ven entrevistadores de televisión de la época, por otra parte no tan lejana, emitiendo conceptos sobre la diversidad sexual que todavía hoy se debaten.
Unir los desplazamientos del actor con imágenes de video es una de las virtudes de la puesta. Le imprime una dinámica especial. Le permite al espectador una visión de simultaneidad, sentir que está al mismo tiempo en el teatro y en el cine.
En la misma época de la trama teatral, precisamente en 1994, Monseñor Cardenal Antonio Quarracino, arzobispo de Bs As, en una programa televisivo, emitido por el canal estatal ATC, propuso crear un “ghetto” para las personas homosexuales. Qué propone la autora es el desafío de esta puesta. El cómo desarrolla el tema suele ser a veces más importante que el contenido. Por eso cada palabra del protagonista y los objetos que lo rodean tienen su peso y su simbología.
La historia lo remite a su infancia y adolescencia El precio de ser diferente abarca todo el texto. La mirada de los otros fluye como la del personaje. Un polifonía recorre el atmósfera teatral y se traslada hacia los espectadores.
El escenario principal es la peluquería de su madre. ¿Qué puede hacer un niño o un adolescente con las pelucas de práctica, tinturas y perfumes? El deseo lo lleva a interactuar de manera tal que Gerardo Blain interpreta con solvencia a tres personajes. Escuchamos su voz, otra veces la de su madre, confesional e íntima, también la de su padre, que pasa del mandato a la sorpresa. Ambos progenitores tienen reacciones similares y a la vez distintas. El propio protagonista las tiene a veces como cuando lo impulsan los compañeros de colegio a una experiencia de iniciación.
Ro Larroca aborda el tema sin golpes bajos ni lugares comunes. Los monólogos, altamente creíbles y sentidos de Gerardo Blain en este unipersonal, son testimonio, búsqueda interior, indagación de un yo que intenta reafirmarse, descubrir y llevar adelante su orientación sexual y afectiva.
Esta obra se extiende a muchos gays de la década donde está ambientada la obra y también a la actualidad. Una parte de la sociedad sigue teniendo algún tipo de prejuicio sobre la orientación sexual. Lo interesante es ver como el texto y su interpretación componen situaciones que impactan no por efectismo, sino por las reflexiones y una puesta donde sobresale la acción.
Se manejan con sutileza escenas e imágenes sensibles que lleva a que los espectadores saquen sus propias conclusiones. Sugerir en el arte, en este caso en un libro teatral, es más difícil que explicitar. En muchos pasajes de esta obra, las iconografías hablan por sí solas o mejor dicho hablan con las miradas, los gestos, incluso con mutismos.
La intercalación de la música en vivo entre las escenas, suena en una guitarra a ritmo de malambo, a cargo de Cyano Baldunciel, es acorde y ratifica la trama.
La puesta pone en escena a un maniquí que adquiere personificación para el personaje. El bailar con él el vals girando por la pista y el juego de atuendos femeninos tienen sus consecuencias. En ese sentido esta escritura teatral sigue el lineamiento borgeano. La acción de un personaje a lo largo del desarrollo literario debe tener un resultado. El espectador puede preguntarse si alguien puede enseñarle a otro a conquistar su libertad para lograr ser lo que quiere ser. Más allá de que el protagonista de esta obra lo logre o no es importante mostrar sus deseos, los mandatos de los otros, el rumbo, los cuestionamientos, la identidad que ronda durante toda la puesta.
Blain dice en un momento que la permanente es “intentar fijar lo que no quiere quedarse quieto. Pero el pelo vuelve. Tarda, pero vuelve a su forma. Libre. Terco. Como yo”. Una lucha mental que vale la pena intentar, una búsqueda individual y también colectiva para lograr la diversidad.
Ro Larroca al igual que en la adaptación que realizara de la obra teatral Los Invertidos (2025) de José González Castillo (1914) ratifica la solidez de una escritura teatral comprometida, profunda, ajena al pasatismo pero también a las puestas teatrales de culto, a veces inentendibles y de acceso sólo para el autor.
Permanente, conjuga una puesta impecable, sin fisuras en el texto, con la dirección consistente de Ro Larroca, la interpretación destacada de Gerardo Blain y la música de Cyano Bladunciel. La obra se puede ver los viernes a las 20 hs en el Teatro Azul, Avda Corrientes 5965.