En una de las últimas conversaciones con Antonio Requeni en un bar de Caballito, me obsequió este nuevo libro, en el que luce –además de sus dotes probadas como poeta y ensayista—su oficio como periodista. Y digo “oficio” porque mantener conversaciones con dos relevantes genios literarios como Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges no es para menos.
“Este es el diálogo mantenido con Bioy Casares en su casona de la calle Posadas, entre multitud de libros y papeles apilados en estantes, mesas y sillas, en un desorden que contrastaba con la pulcritud de nuestro proverbial y elegancia física y espiritual de nuestro gran novelista”, palabras introductorios como copete y que retrata al Bioy que todos los de mi generación hemos conocido. Precisamente, la “pinta” que portaba el autor de La invención de Morel era notable.
“LA VIDA ES TAN MARAVILLOSA”
Algunos tramos de la entrevista son jugosos—no digo “cortes” muy usado por la jerga universitaria—sino tramos o pasajes : “ ¿Usted se considera un intelectual? Y Bioy respondió:--“Soy una persona interesada en la vida, en los seres y en el mundo, y en las invenciones de la mente. Con ese material trabajo” Y Requeni dispara la próxima pregunta:”¿En sus cuentos y novelas hay mucho de invención pero también de observación de la realidad”.
Obsérvese la modestia en la respuesta de Bioy: “Creo que soy naturalmente observador y que soy inventivo. Tengo defectos; cierta dificultad para escribir, bastante lentitud, no soy capaz de hacer rápidamente un buen trabajo. No recuerdo haber tenido momentos de inspiración en los que pudiera escribir una buena página en un ratito”
Y me digo menos mal para un narrador nato, mentor de novelas memorables como El sueño de los héroes y Dormir al sol
…”Borges no creía en la inmortalidad ni la quería, ¿ Usted sí la quiere?”. Ante esta pregunta de Requeni, Bioy afirma “ Yo sí la quiero y ése ha sido uno de los desacuerdos permanentes con Borges, Tratábamos de convencernos mutuamente de nuestra postura y nunca lo conseguimos”
Al final de esta entrevista confiesa “Estoy cómodo en la vida siempre que no esté enfermo, la vida es tan maravillosa”( Publicado en la revista En vuelo de Aerolíneas Argentinas julio-septiembre de 1991).
“UNA MARAVILLA INFINITA LLAMADA LITERATURA”
Esta entrevista fue publicada en el diario Los Andes de Mendoza el 20 de octubre de 1991, En el copete Requeni describe el lugar: “Libros en los estantes, sobre las mesas y las sillas…El aparente desorden contrasta con la pulcritud y la elegancia del dueño de casa…ese hombre maduro, delgadísimo, de ojos claros y ademanes caballerescos no es otro que Adolfo Bioy Casares, quien tras la muerte de Borges, su amigo, empezó a acumular premios y distinciones—el premio Cervantes, el Alfonso Reyes—lo que le acarrea –según él-- serios inconvenientes, pues ya no escribe cuentos o novelas, sino discursos de agradecimiento”
Bioy confiesa haber leído El misterio del cuarto amarillo, las novelas de Sherlock Holme (Arthor Conan Doyle) y de El Quijote, Y que cuando era niño quería ser campeón mundial de tenis y no pensaba ser escritor.
“Usted reconoce la influencia de Arturo Cncela, ¿ De Borges también?”Ante esta pregunta, Bioy contesta, categórico:”Sí, muchísimo más. De Cancela tengo el impulso que me llevó a ese estilo y a una cierta literatura porteña. Pero Borges ha conversado conmigo a lo largo de toda la vida y creo que no tendré nunca conversaciones más inteligentes que las que tuve con él”
Requeni le pregunta qué otros autores gravitaron en su obra y menciona a Stevenson, Proust, Montaigne, Homero, entre otros. Pero agrega ser lector de Italo Svevo, Dino Buzzati y enfáticamente sobre todo de Leonardo Sciascia. “Yo escribo porque me divierte, porque me gusta el acto de inventar”
CAMINATA CON BORGES
Requeni introduce el copete: “30 de mayo de 1967. Llamo por la mañana al teléfono de Borges (32-2861). Atiende él mismo y le digo que hablo en representación de La Prensa porque el diario quiere hacerle un reportaje”.
“Ah, La Prensa, mi benefactora”—responde Borges--“Era muy joven y, al volver de Europa, La Prensa publicó mis primeros trabajos, antes que La Nación. Además sus periodistas siempre me trataron muy bien”
Requeni sigue con la introducción “Me da cita esa misma tarde en el bar "Bogotá" de la calle Sarmiento, junto a la Franco Inglesa, a pocos metros de Florida.. Llego al bar diez minutos antes de lo fijado. Estoy tomando mi café cuando veo entrar a Borges, con su bastón, acompañado por Elsa Astete. Se acercan a mi mesa y Elsa lo deja conmigo. Me extraña ver cómo se despiden: dándose un beso en la boca”.
. Borges comenta que está disgustado con la revista Primera Plana por una nota que publicaron sobre su matrimonio.
“No puedo demandarlos, pero la nota trata de ridiculizarme no sólo a mí sino también a Elsa. Mi obra es pública pero mi vida es privada. Además supe que apareció anteriormente una galería de argentinos famosos y publicaron mi retrato, pero antes había salido el de Perón. Cuando me encontré con un hombre de la revista se lo reproché y me contestó”: --"Perón también es argentino". “Sí, --le contesté-- y también el Petiso Orejudo y Hormiga Negra... y el propio Perón”
Obsérvese la mordacidad del autor de El Aleph.
Requeni describe: “Un vaivén de preguntas y brillantes respuestas que dura alrededor de media hora. Borges ha consumido también su café y llamamos al mozo. Insiste en no dejarme pagar; quiere cambiar un billete de quinientos pesos. Cuando le dan el vuelto lleva cada billete a los ojos, pero no distingue si son de cien o de cincuenta; tengo que auxiliarlo. Me ofrezco a acompañarlo hasta su casa. Recorremos Florida despaciosamente, cuadra a cuadra hasta llegar a Paraguay, donde giramos para llegar a su casa en Maipú 994. Durante la caminata hay gente que lo reconoce y nos mira; a mí seguramente con envidia, ya que Borges se apoya en mi brazo y conversa conmigo animadamente.”
Y continúa el extenso copete: “Se interesa por mi trabajo en el diario y le cuento que hace poco volví de mi viaje de luna de miel por Europa, donde visitamos con mi esposa varios países. Quiere conocer mi impresión de Inglaterra. Le cuento que mi primera impresión al bajar en el aeropuerto, fue ver a los changadores. En la Argentina un changador tiene cara de changador; en Londres tiene cara de primer ministro. Le cuento que mi amigo Manfred Schönfeld, corresponsal de La Prensa, nos llevó a conocer muchos sitios interesantes de Londres, entre ellos un tribunal durante un juicio con sus jueces, abogados y fiscales vistiendo las tradicionales togas y los pelucones blancos. Londres me impresionó como una ciudad enorme y muy ordenada, y sin niebla. Todavía se pueden encontrar a ingleses muy elegantes, con galera y ademanes caballerescos”
. “Son conservadores, la actitud de los seres más civilizados”-, reflexiona Borges—Y el entrevistador continúa:
“Quiere saber cómo se comportan allí los jóvenes. Le cuento que me impresionó ver a algunos, junto a la barra de un "pub", solos, bebiendo copa tras copa, y salir del local visiblemente embriagados. Agrego que por las calles proliferan los "beatniks", jóvenes con ropas extravagantes y el pelo teñido de verde o de violeta”
Ante la descripción del periodista, Borges dice que.-“Inglaterra está en decadencia”.
Requeni acota:: “Europa”, -- y sigue: “Me pregunta luego si creo que los jóvenes argentinos son mejores que los ingleses y, sin esperar la respuesta, prosigue” :
“¿No será que nosotros estamos siempre atrasados y dentro de un tiempo seremos como ellos?” Agrega: “El otro día vi por televisión Quién le teme a Virginia Woolf de Edward Albee.—El periodista reflexiona para sí : (No le digo nada pero me extraña que haya "visto" la obra). Escenas de vómitos y orinadas, verosímiles pero desagradables. Lo mejor es la idea de ese chico del que se habla, cada uno de forma distinta; rubia ella, morocho él, lo que delata que el chico no existe. Ese juego es bueno pero la acción y el diálogo son chatos. Parecería que Bernard Shaw y Oscar Wilde hubieran escrito en vano.
Requeni sigue describiendo el periplo; “De Londres pasamos a París. Me dice que no se explica los desvaríos imperiales de De Gaulle. Y añade con una sonrisa: que Napoleón era un loco que se creía De Gaulle”
“Vamos caminando por Florida. Algunos paseantes lo reconocen y lo siguen con la mirada. Borges me confiesa que no cree en la distinción de razas y también descree de las nacionalidades,” Así responde el poeta : “Mi mejor amigo es Carlos Mastronardi, un entrerriano con ascendencia florentina, y no tiene nada de italiano”.
Requeni le comenta que no hace mucho entrevistó a Mastronardi en el modesto cuarto que ocupa en un hotel de la Avenida de Mayo, y que le pareció un hombre muy reservado, introvertido.
Ante el comentario del periodista opina Borges- “Creo que es un hombre desdichado. Es un gran poeta pero le falta capacidad inventiva; en vez de escribir nuevos poemas se lo pasa puliendo los ya escritos”. Los últimos momentos de esta entrevista: “Recordamos la hermosa conferencia sobre Mastronardi que pronunció recientemente Jorge Calvetti, en la que lo citaba a él. Borges dice que también siente afecto por Calvetti. Llegamos a la puerta de su casa. Antes de despedirme me pregunta si sé algo de Arturo Capdevila”.
“Me han dicho que está muy mal” Y Requeni le confirma que tiene cáncer.
Y Borges le cuenta: “Capdevila mandó el otro día a la Academia una carta que debimos leer varias veces. No se sabía si quería que le publicáramos unas memorias, que las guardáramos o las publicáramos después de su muerte. Raro, porque Capdevila siempre escribió bien.” Y con una sonrisa agrega:“Demasiado bien, ¿no le parece?”Es probable que sea la arteriosclerosis -insinuó-. Tiene más de 80 años.”
Requeni confirma la anomalía de Capdevila y le dice que mandó a La Prensa un artículo sobre Estanislao Zeballos que también era bastante confuso. Y Borges responde:”Habrá que esperar un poco y yo también escribiré confusamente”.
Y finaliza el periodista la nota: “Abre luego la puerta de la casa y me tiende flojamente su mano. Le doy las gracias por la memorable caminata. Vuelvo a Florida y desando la calle en dirección al diario”.
EL ELOGIO DE LA SOMBRA
De esta entrevista que se publicó en La voz del interior, Córdoba, el 3 de mayo de 1970, extraigo algunas manifestaciones de Borges que remiten a su personalidad tan peculiar; “Estoy más satisfecho de mi porvenir, si es que me queda alguno, que de mi pasado. La verdad es que la vida del escritor es una vida singular, Podríamos decir que pasa parte de esa vida en aprender artificios literarios, astucias verbales, y luego, al cabo de los años, uno descubre que esos artificios eran inútiles”
Y seguidamente se despacha contra Goethe; “La fábula del doctor Fausto siempre me ha parecido muy tonta” Ante el comentario de Requeni sobre la reciente edición de El elogio de la sombra, responde: “La sombra se refiere evidentemente a la ceguera, a la que he estado llegando lentamente desde que nací…hay también algún relato que le he oído contar a mi madre, de la época de la primera dictadura, en el tiempo de Rosas”
BORGES Y LUGONES
El 17 de junio de 1974 La Prensa publica otra entrevista al autor de Ficciones. “Llamé por teléfono a Borges. Al advertirle que era para hablar de Lugones me respondió:“¿Pero para hablar bien, no? “Usted tiene absoluta libertad para decir lo que quiera” —le respondí. Al día siguiente me encaminé hacia el departamento de Borges, en la calle Maipú. El escritor me recibió con su habitual cortesía, me hizo sentar junto a él en el austero living y comenzó el reportaje”.
Más que interesante la siguiente aclaración de Requeni en un extenso copete.
“En El tamaño de mi esperanza, libro de 1926, figura un capítulo contra Lugones, a quien Borges calificaba de «poeta frangollón y ripioso». Seguramente, arrepentido, años más tarde prohibió reeditar esa obra que, contra su voluntad, fue reimpresa después de su muerte. El rechazo de aquel libro no se debía solamente a ciertas «pedanterías de estilo» —como aduciría Borges—, sino a la actitud irreverente hacia Lugones que el escritor compartía con otros jóvenes de su época. Años más tarde en el ensayo «Leopoldo Lugones»,(1955) escrito por Borges con la colaboración de Betina Edelberg, las diatribas y sarcasmos respecto de la poesía lugoniana se convirtieron en elogios. Con todo, el más elocuente acto de contrición aparecería en el prólogo de El Hacedor, libro de 1967, donde Borges ensayó un encuentro imaginario impregnado de admiración y respeto hacia el autor de las Odas seculares,
“Borges ¿Cuáles son para usted los méritos o los valores literarios más importantes de Lugonrs? Ante esta primera pregunta e l comienzo de la respuesta fue contundente:
“Lugones fue y sigue siendo el máximo escritor argentino. En él se cifra toda nuestra literatura—. Y agregó—: “Es sabido que aquí fue el principal poeta del Modernismo. Recuerdo que en su conversación le gustaba referirse con una gratitud filial a su amigo y maestro Rubén Darío (así lo calificaba). Como Lugones era un hombre más bien soberbio, creo que significa mucho que reconociera la influencia tutelar de Darío sobre él, aunque su obra fuera muy distinta. Lugones había leído mucho más que Darío. Escribió una prosa muy superior a la de Darío…. Creo, además, que todo lo que se escribió después es inconcebible sin Lugones. Un gran poeta como Ezequiel Martínez Estrada es inconcebible sin Lugones; Don Segundo Sombra es inconcebible sin El Payador. Y no podemos olvidar que Lunario sentimental fue muy anterior al movimiento ultraísta”.
Requeni continúa preguntando y presiente la respuesta: “¿Cree que La poesía de Lugones tiene aún vigencia o podemos considerarlo un poeta del pasado? “
“Lugones es un contemporáneo. Más allá de las consideraciones históricas” —agregó—, “los versos de Lugones me causan emoción, una emoción desde luego verbal. Todos los poetas, los buenos poetas, causan emoción a través del lenguaje, pero en la obra de Lugones se siente más el lenguaje, se siente tanto que a veces se interpone entre lo que el poeta quiere decir y lo que dice. Creo que hay estrofas de Lugones que viven más allá de lo que el poema se propuso.
Y ante la pregunta:“Usted conoció a Lugones?” Borges contestó:”A Lugones lo habré visto una media docena de veces. El diálogo con él era difícil porque era un hombre más bien áspero, autoritario, que tendía a formular sus juicios en epigramas, y entonces cualquier tema lo cerraba inmediatamente con una sentencia. Era una especie de tribunal que juzgaba en última instancia. Entonces uno se cansaba de una conversación en la cual los temas eran efímeros. Tanto es así que al pensar en Lugones mis labios dibujan instintivamente la palabra «no», que era lo primero que él decía a cualquier idea que se ofrecía a su juicio. Yo creo que empezaba negando y luego inventaba las razones para su negativa. Era muy admirado, muy respetado, pero no creo que fuera un hombre querido”.
BREVE REFERENCIA ACLARATORIA
En esta nota intenté no excederme, pero impresionado ante las opiniones e ideas—no todas coincidentes—entre los dos grandes escritores, más aún, algunas opuestas, opté por ser fiel a las introducciones de Antonio Requeni, con ilustrativos copetes y habilidad periodística para formular preguntas sutiles, filosas, acaso, que tanto Bioy como Borges contestaron con sus acostumbradas ironías, al mismo tiempo con genuina modestia, que de alguna manera, me consta.
Conocí a Bioy a raíz de una autorización para presentar un guion cinematográfico sobre una de sus novelasal Instituto Nacional de Cinematografía (en aquel entonces en la calle Lima al 300) y con Borges tengo alguna anécdota humorística que no viene al caso.
NORAH BORGES
Al final de este libro hay un apéndice que reproduce un reportaje a Norah Borges, hermana del autor de Jorge Luis. . Y que fue publicado en La Prensa el 19 de septiembre de 1993. Norah cuenta con 92 años y relata tramos de su infancia, “yo pintaba y mi hermano Jorge leía mucho” También relata que Francisco Luis Bernárdez era muy amigo de Jorge y que tuvo una hermosa amistad con Juan Ramón Jiménez.. “Entre los argentinos me gusta mucho Raúl Soldi y los dibujos de Silvina Ocampo”, confesó entre otras respuestas sobre su vida.
“¿ Hay obras suyas en museos?” Pregunta Requeni. Y Norah responde: “Hay una témpera en el Museo de Arte Moderno de Estados Unidos. Casi todos mis cuadros están en colecciones particulares”.
CONSIDERACIONES FINALES
Se podría hablar de “oficio” por parte de Requeni, 40 años como periodista en La Prensa. Pero no se trata solamente de oficio para urdir estas entrevistas, sino del conocimiento de las obras de los entrevistados, de haberlos leído, de haberse empapado de la vida y de las ideas –algunas opuestas—que salen a la luz en estas sutiles entrevistas—un verdadero documento bio—bibliográfico—Y que deslindan esa simbiosis, (el Bustos Domecq, por ejemplo) a través de una amistad de toda la vida entre Bioy y Borges.
Antonio Requeni es esencialmente poeta. Académico de Número de la Academia Argentina de Letras y también de la Academia Nacional de Periodismo. Ha obtenido los más importantes lauros y premios literarios, el Nacional y el Municipal (dos veces) por su intensa obra poética. Ha recibido reconocimientos en Italia y en nuestro país el codiciado premio Konex. Es miembro correspondiente de la Real Academia Española. Ha sido Jefe de Prensa durante muchos años de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Consejero permanente en la Fundación Argentina para la Poesía que lidera la poeta y artista plástica Lidia Vinciguerra.
Es importante destacar sus ensayos y comunicaciones en el Boletín de la AAL Se disculpará este Curriculum mínimo, ya que más completo superaría los límites de esta modesta nota.
Y a sus inminentes 96 años, no cesa de escribir y publicar, tanto libros de poesía propios como ensayos sobre la obra de sus pares, Nalé Roxlo, Alejandra Pizarnik, González Carbalho (Su primer maestro), Enrique Banchs, entre muchos otros. Y si a todo esto le agregamos sus prólogos y presentaciones a los poetas de la generación intermedia y algunos novísimos, estamos ante un infatigable gigante, apasionado de las letras argentinas.
Para mí es un altísimo honor su amistad, afectuoso consejero siempre, desde los años 80, en los tiempos del Pen Club Argentino y de la Fundación Dupuytren con el excelso y querido poeta Alfredo De Cicco.
“Con Borges y con Bioy” es una edición de la Secretaría de Educación y Cultura de la Municipalidad de Las Flores (Pcia de Buenos Aires) , junio de 2026.
Enhorabuena por esta joyita, querido Antonio Requeni.