| OMAR CAO
BLUES Y OTROS POEMAS. El canto duraba lo que su voz permanecía en el aire. La poesía comparte la naturaleza de lo vital. Por Anahi Cao
02.09.2026 00:01 |
Noticias DiaxDia |
Conservo en mi memoria la imagen de mi padre, dejando que la voz de un poema lo inunde. Cerraba los ojos y sentía. En ese instante de comunión, algo nuevo se abría en su alma, entonces, era uno con el dolor, que en el aire se transportaba, como un perfume sonoro. Sentir, sentir, sentir, ¡qué tarea!.
Para intuir el verso es necesario mantener la atención en la escucha y sostenerla, permitiendo la aceptación total de lo que llega, y nos conmueve. Esta actitud de escuchar la palabra que se pronuncia con toda disposición y humildad, implica un compromiso ético, no sólo con la literatura, sino que pone en práctica, la resistencia de una cultura antiautoritaria, que valora verdaderamente la libertad de expresión, y el respeto por la palabra y la vida de otro ser humano.
Todo régimen totalitario sienta sus bases de control en la represión y en la censura: negar la voz, negar la palabra, negar los cuerpos vitales con conciencia de sí, voluntad y deseo autónomos, ya que temen que esas identidades cuestionen el pensamiento hegemónico propio de los grupos concentrados, cuyos miembros se sienten dueños de una forma de vivir superior y revelada a ellos solamente, es decir, dogmática, fundamentalista.
El camino de la escritura poética es una senda de reconocimiento de la conciencia humana, partiendo de las vivencias, nombrando nuestro dolor, nuestro amor, nuestros miedos, nuestros placeres, que son el sustrato inicial de la memoria, espontáneo, permanente,sentido, vivo: el lugar donde habita la poesía, quiero decir, lo más alejado a la negación que podemos concebir.
Hemos oído que la aceptación del sufrimiento nos conduce a la sabiduría, y aunque muchos lo comparan con masticar polvo, en alguna medida tomar conciencia del dolor, nos permite comprender el limite y reconocer con mayor claridad lo que nos daña, corrompe, o destruye.
Me animaría a decir que en nuestra sociedad, esa especie de cobardía que impide la falta de reconocimiento del dolor, y sus causas, es utilizada por la industria del entretenimiento, y el narcotráfico, quienes por medio de la evasión, nos inundan con estímulos sensoriales, que excitan los sentidos y aturden la percepción, logrando que olvidemos aquello que no hemos podido resolver.
“... Petiso, consumido a látigo y asfalto. Marcada la jaula de las costillas, pura pestaña/ Pata flaca y vasos lastimados/ una tarde se abrirá de cuatro/ y la cruz de la brea será crespón/ en el cuerpo de la panza...” Vida cartonera (pág 55)
El lenguaje es algo vivo, por eso puede revitalizar nuestra psiquis, y recordarnos que la vida es algo permanente, profundamente universal, y al mismo tiempo única, algo de lo que participamos constantemente, y que se renueva a cada instante:
“... Nunca, nunca, estamos solos, si miramos el cielo. Eso es cierto. Sí, es cierto. Nunca en la noche, cuando el fueye negro exhala estrellas, estamos solos. No. Allá estamos todos juntos, es cierto. Sí, amor...” (pág 45)
Uno de los logros más importante en el oficio de todo poeta es el dominio de la síntesis, es decir, lograr concentrar el sentido en el verso, lograr expresar la significación de la experiencia a lo largo del desarrollo de la obra poética: expresar los núcleos significativos, aquello que otorga sentido y permite ahondar en esa circunstancia vivida, o dicho de otra manera, expresar aquello que queda, aquello que permanece, a pesar del olvido, a pesar de la muerte, a pesar de la distancia, a pesar de la confusión o la ignorancia. Y expresarlo directamente, como una certeza, como una intuición simple y clara,que se impregna en el corazón del que escucha, para que lo sienta suyo también.
Tomar contacto con la voz sincera de otro ser humano, nos permite comprender que la palabra poética surge rumiando, y rumiando la unión -el amor- entre el lenguaje y la vida.
“... El verano se fue y hay hojas por toda las veredas/ y vuelan flores desde cielos semiabiertos/ No llores, no llores/ ¿por qué lloramos?/ ¿no hay cielo?/ ¿no hay estrellas?/¿por qué llorar?/Ahora/ no lloremos, no lloremos/ hojas, flores, pétalos, pétalos, tibieza aún...” (pág 39)
En este poemario, el lenguaje poético ha nacido, respetando el ritmo de la voz. El tiempo, tal y como la naturaleza lo comprende: el ritmo de las estaciones, el ritmo del sol, el tiempo humano de la infancia a la vejez, y del nacimiento a la muerte. Todo lo que un hombre puede observar sabiendo que es testigo y protagonista, una conciencia que reconoce su condición fugaz, dominada por la impermanencia y la muerte, y se pronuncia a pesar de esa herida, o quizás, con esa herida:
“... Un gusano verde, barrado, te lleva por la vía,me quedo aquí, aquí. Te vas. Todo te vas/ Sobre rieles se va, se aleja/ yo me quedo./ Miro el gusano, que se va moviendo/ a ritmo se mueve hacia allá, girando, lentamente, verde/ Tu vida se va/ y miro/ Te juro no estoy triste/ No, no voy a estar...”( pag 36)
“... Padre, no estoy de acuerdo con ese paso firme hacia la muerte que sabias/ Madre te agradezco tu amor inextinguible/ (...) / Mientras duró trajiste cada tarde/ dos botellas de leche/ que no tomabas, aunque el trabajo era insalubre (...)/ cobarde, no puede ser cobarde/ vengo de esos grandes cojones/ de ese amor ...” ( pag 71)
Blues y otros poemas del poeta y editor Omar Cao, fue publicado por la Editorial Tinta Matancera, cultura para la liberación. Forma parte de un proyecto editorial que se compromete con nuestra identidad nacional, señalando que no tenemos una bibliografia argentina, ya que - escribe Ema Fresco- en las palabras introductorias al libro: todo el material bibliográfico nacional anda disperso por el país :
“... Ni la Universidad Nacional de La Matanza, ni el Estado Municipal, ni ninguna otra institución, física o virtual, contempla estas cuestiones principales que hacen a la vida de los Pueblos. Si queremos buscar las palabras de nuestros poetas, narradores, historiadores, o políticos, tenemos que ir de institución en institución, o buscar el material bibliográfico en bibliotecas personales de colegas. Queremos, de alguna manera, hacer justicia con esta nueva colección que editamos, ya que siempre es nuestro Pueblo, el que padece las malas políticas y el olvido...” (pág 10)
En todos los momentos históricos conviven más de una tendencia que prevalece, y así como existen, y seguirán existiendo, quienes queman bibliotecas, por medio del ejército nacional, o quienes queman libros en almacenes comprados por grandes empresarios que invierten en la I.A, existen, y existirán quienes hacemos libros, radio, bibliotecas, teatros, investigaciones, quienes dialogamos profundamente llevando la palabra hacia el campo de la reflexión, quienes cantamos, danzamos, o hacemos teatro, cerámica, escultura, con la voluntad de dialogar, reconocer, señalar, y elaborar las deudas históricas que hemos heredado, para transformarlas colectivamente en vínculos de escucha, reciprocidad y conciencia.
Para terminar me viene a la memoria el poema de Hugo Enrique Salerno, el querido Don Quijote de Arrabal, amigo entrañable de mi viejo, que escribió: “Ellos queman bibliotecas, nosotros vivimos la poesía...”
Este poemario podrá comprarse en la Feria del libro de San justo, en el Stand de “Autores Matanceros”, a partir del 11 de septiembre hasta el domingo 20 de septiembre. También se presentará el día 10 de septiembre en el Ciclo literario “Kesepudra” en el barrio El Talita, a partir de las 20 hs.
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