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La muerte tiene un plan. Carlos Morteo por Pablo Queralt. MB editorial

10.09.2026 05:59 |  Noticias DiaxDia  | 

Se juega aquí el relato, la poesía y el cuento como si la literatura no existiera y solo el fuego nos reuniera para escuchar el sonido de las palabras, más allá de la comunicación, el placer por lo bello de lo dicho-escrito. A modo de un contacto con la realidad misma, una oralidad que funciona como sentidos liberados que se hacen conscientes, encarnan un sistema, que hacen la máquina del libro. Como una mutación de universo transcribe experiencias, testimonios de una voz aunque no fuera bonita sirviera para comer, nutrir el espíritu para que las personas escucharan una poesía, una canción. Porque siempre hay un pato en el hombro, aquel que mira por allí, que tiene que escribir para no recitar, porque es horrible la condición humana cuando se cree dueño de todo o simplemente de algo. Hay una filosofía de vida, un mirar por debajo del texto que sobrevuela y nos lleva a otro espacio, más allá del quitapenas, escribir a través de las manos y el corazón para ser entendido o ser escuchado. El beneficio de seguir un camino, un plan para saber, como un recitatio, un aceptar tanto el desarrollo, el crecimiento y la finitud, en ese instante de cielo que nos brinda la poesía, elegir dejar que las cosas sucedan por sí solas. Un fluir corporo- espiritual porque “cuanto más se escribe más se usa la goma de borrar”, una forma de perdonarse. Como el libro de Edgar Lee Master antología de Spoon river, recitando versos como epitafios a cada uno de los que fueron, y están en orden de sepulcros en el cautiverio del cementerio de poetas; encabalgando agenciamientos unos a otros, haciendo esta estética de expresividad creativa en un estar vivo, vagabundo de sentidos que se enjambran en un mismo plan. Porque todos somos mendigos sin tierra, sin planetas, sin astros habitando la gran casa que nos reúne a todos: la poesía. Un vivir para siempre donde lo demás no se entiende ni se tolera. Decir lo que se quiera pero siempre en un poema esa es la consigna de este salón de libro, y caminar por la calle no por la vereda de donde pueda salir un perro ladrador escondido que desde un zaguán chumbará. La comida es poesía y cada carta de poesía responde a una personalidad, un estilo de poesía. Podemos decir que la poesía narrada de Morteo es de novela. Es que de las muchas vidas que tenemos y el poco tiempo que tenemos es que hay que vivirlas todas a la vez. La imaginativa frondosa del autor entra por puertas y ventanas como un desimaginado atrapado entre un pasado y un futuro, espacio camino de la invisibilidad en los recovecos de la mente sensible, de imaginativa a imaginativa es el trayecto. Lo que el poema no acepta es la verdad, la certidumbre porque no existe, no es más que ilusión, vivimos en la incerteza, en la adaptación continua y solo con la certeza de la poesía de estar en felicidad en su espacio atemporal, en su vacío. Aquí se disputan la muerte para ser definitiva y la vida para prolongarse, el mérito del vencedor.






















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