Mar 31.Ene.2023 9:49 hs.

Buenos Aires
T: 29°C  H: 44%
 Raul Peloni  Director de “Un poco más”

Por Raul Peloni Director de “Un poco más”

 Director de “Un poco más”, un Taller de Comunicación social inclusiva para personas con discapacidad .Tienen el programa radial “Un poco más”, que se emite los viernes de 18 a 19 hs por AM 1230, radio Creativa. También crearon una Agencia informativa C.S.I., donde ellos producen la información. 

 | 

Como esas flores de invierno -Ensayo-

Me lo contaron y lo olvidé; lo ví y lo entendí, lo hice y lo aprendí. - Confucio - Filósofo Chino - 551 AC - 478 AC

26.05.2014 09:55 |  Director de “Un poco más” Raul Peloni | 

Es intensa la floración en invierno en árboles, arbustos, trepadoras, suculentas, vivaces, anuales y bulbosas, y lo llamativo, para quienes somos ignotos, muchas de esas flores son integrantes de la familia de las camelias, magnolias, jazmines, margaritas, hortensias, claveles, geranios y pensamientos. Ellas, junto a otras menos famosas, se destacan en la naturaleza por su actitud persistente y conmovedora. Sin embargo las flores, según nosotros, adquieren importancia y presencia pública a partir de la primavera. Engañosamente los habitantes urbanos estamos convencidos que somos, precisamente nosotros, los creadores de su presencia y hasta su existencia. Y aunque nuestras intervenciones en la naturaleza no siempre les es favorable, ellas hacen su vida sin siquiera tenernos en cuenta, aunque es cierto que existen personas, grupos o sensibles admiradores que las observan, las cuidan y conviven con ellas. Lo que le ocurre a esas flores, por obra de la imaginación y la observación, me hizo pensar en como y de que manera el tratamiento de ciertos acontecimientos históricos contemporáneos los tratamos con la misma liviandad. Los hemos convertido en efemérides e ignorados, pese a su profunda incidencia actual y su huella indeleble, tanto en nuestro adn personal como en nuestro proceder colectivo.
El Autoritarismo Institucionalizado, imposición sistemática de la supremacía por la fuerza, tuvo en la discriminación, la prepotencia y la crueldad su principal accionar.
El culto al individualismo, práctica social que admitió cualquier medio existente, aún el más deleznable, para justificar el crecimiento social y económico, le abrió el camino al egoísmo salvaje y despiadado.
El cómplice silencio de gran parte de la sociedad en ocultar públicamente y sistemáticamente la verdad (respecto de los golpes Cívico-militares y Guerra de Malvinas) le abrió el camino a la manipulación descarada,absolutista e insolente.
La cultura especulativa, metodología basada en beneficiar "el negocio de oportunidad" sobre todo el financiero, no sólo perjudicó y desalentó la inversión a mediano y largo plazo, tanto productiva como social, sino que afectó seriamente la dignidad, la autovaloración, la movilidad social positiva y el valor cultural del trabajo. Estos acontecimientos como otros ni siquiera tienen en la sociedad un simple o mero recordatorio. Y lo mas grave es, que sus secuelas se confunden con cierta impericia permanente, que como sociedad tenemos, para tratar y dar soluciones definitivas a endémicos problemas. Las causas por las cuales somos intolerantes, discriminadores, violentos, injustos y hasta inclusive incumplidores de las prácticas ciudadanas relacionadas con la convivencia y el bien común, para un sector importante de la población, son inexistentes, y hacerlo es improcedente e inservible.
O acaso el desaliento, indiferencia y desprecio que como sociedad manifestamos continuamente hacia la actividad emprendedora y creativa no ha sido una forma de obstaculizar el crecimiento, personal y social del país?.
O nuestra evidente imposibilidad de trabajar en equipo, en Red o interdisciplinariamente, no es un impedimento para poder articular objetivos comunes?
O la vacilación permanente en aceptar la diversidad, el disenso y el arraigo no es un serio inconveniente que arrastramos desde hace décadas y desde hace varias generaciones?
Estos, como otros temas no los advertimos, no los planteamos y lo mas grave no los hablamos ni entre nosotros y mucho menos con las nuevas generaciones. Quizás haya detrás un deseo inconfesable: que ellos, como nosotros, caigan en la trampa siniestra que nos tendió la ignorancia, para constantemente quejarnos y nunca escuchar, reflexionar, aprender y por ende cambiar.
O será quizás que es mas fácil pensar que "las cosas que nos pasan son casuales, no que se hicieron mal" y así ocultar temerosamente, tanto a quienes las ejecutaron, como a quienes los respaldaron.
Tratar estos temas pendientes es una tarea ardua y difícil pero necesaria, porque serviría de clara enseñanza y ejemplo, aunque tardío, de sinceridad, valentía y reparación para las nuevas generaciones.
Yo nunca perderé la esperanza, después de todo; a esas flores de invierno, ni el engaño, ni la indiferencia, las hizo sucumbir. Siempre hubo y habrá alguien dispuesto a acercarse, a cuidarlas o simplemente reconocerles, el trascendente valor de su existencia.

De eso se trata
COMENTARIOS
encuesta

Que navegador utiliza habitualmente

síganos en Facebook