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PASEOS POR LA CIUDADELA POÉTICA DE LILIANA CORREDERA. Por Sebastián Jorgi

18.06.2026 00:49 |  Noticias DiaxDia  | 

Hace bastante tiempo que repaso los poemarios Urbana y en de Liliana Corredera, con la idea de escribir una nota, digamos, una reseña, porque me gusta ese trazado hermético que despliega. Y lo expone con mapas cotidianos, proyectados desde su infancia y desde ese lugar del Sur, Bahía Blanca, donde nació. Una cantera de imágenes, una cartografía existencial, caros desdoblamientos que deslizan un tono confesional, esgrimiendo sutilezas, con tramos de ironías, conjeturo, que implican una rebeldía, un inconformismo : “es una vereda hambrienta/esponja vegetal que confunde/que circula en vaivenes”-
Me detuve en ellos , un patético cuadro social de estos tiempos, “los que llegan temprano a la basura/hallarán los restos más sabrosos, serán los primeros en relamerse/la noche de aventura/sin límite marcado/serán los que cargan adrenalina/de un golpe a la mandíbula…”. Tuve que respirar hondo para seguir al rato con el poema marcas, “las ganas machucadas del deseo/las pistas falsas de la noche/el sarcasmo colgando de la puerta”.
Y otro descanso, otra pausa, para leer me fui, ese momento de la partida de Bahía Blanca, crucial sin duda, “abandoné viento/sur sureste/el mar que no/un cangrejal de bordes al agua/la sal/costuras bordados de madre…”
Y me propuse otro alto, para leer el poemario venidero, en, directamente el título en minúscula, caramba, me dije…¿ Y ahora?.- Noto primero el entusiasmo y adhesión de Liliana Corredera por Juan Gelman y María Negroni, que cita en el poemario. Y nada de interpretar, me dije, por consejo de Susan Sontag, porque el riesgo es mucho. Mejor para mi salud intelectual era gozar de los juegos, fraseos lúdicos y atisbar cierta catarsis en conmovedoras líneas. Léase al borde de tal el título de un corpus que me llega: “roto el escaso equilibrio/el cuerpo bajo la manta fría/límite incierto el deseo/la queja es un párpado flojo/ingenua la sal secreto de mesa desmantelada/…dónde estamos/dónde nos ponemos cpn la carga//el miedo/todo a la espera/en la esquina dudosa/ del día que viene”. Intento la aproximación, que más allá de lo inteligible, la comparto porque cierta incertidumbre existencial también me suele acometer, de tal forma la identificación, ese extraño (o no) estoicismo para seguir en “el día que viene”. ¿ Estoica resistencia existencial? Conjeturo.
Lo que Liliana Corredera autodefine como “versos del confinamiento”, el tramo final del libro, me pongo otra vez a imaginar un abroquelarse de centinela ante el devenir y todo el espacio temporal, el antes y el ahora, se conjugan en una especie de apostadero, escribe “pobre lobo asustado” y se interroga : “’¿ es la desorientación?/¿qué tamaño tiene el miedo?/¿dónde me escondo?”. ¡Fuerte es la sensación que me acomete! Se trata del poema desorientación.Y sigo paseando por la ciudadela poética de una poeta genuina, que me conmueve.

LILIANA CORREDERA .Profesora en Letras y Poeta, Nació en Bahía Blanca y reside en CABA. Ha publicado dos poemarios: Urbana, El mono arado, 2017 y en, Ediciones Gogol, 2022. En 2017 obtuvo el Tercer Premio en Poesía Inédita de la Fundación Argentina para la Poesía. Participó en varias antologías. Asiste al taller de Miriam Berkovsky. Es columnista en el periódico Desde Boedo y es miembro del colectivo Abuelas relatoras por la identidad.




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