Lun 04.May.2026 18:33 hs.

cultura-de-jujuy-a-tierra-del-fuego  | 

PABLO CARAMELO / Un zumbido bajo y constante (Barnacle, 2026) por Pablo Queralt

04.05.2026 15:43 |  Noticias DiaxDia  | 

 Una voz que se propaga, es eco, zumba, dice de la fábula, la canción, habla de esa vida que se despega, desapega y es fluir así lluvia, maleza, piedra, agua, lo que rebota: voz que quiere habitar. Es una voz y una escucha. El relato de los repliegues así la vida que relatan los ciclistas, la máquina del trabajo, del poco amor o desamor, el letargo donde el alma no vuelve, un gris lo colma todo. Epifanías de mundos sumergidos, que brazada ha de sacar su sol, su tiempo de felicidad. Qué plegaria pondrá su intemperie, su matinal, algo prende, un libro donde la palabra descansa y encuentra su reposo encontrado, lo que tenía por encontrar, cumple su mini ciclo y un paisaje que no sea el vacío. El que está enfermo de silencio por eso te llama y emite sus papeles como mensajes en una botella, para que alguien del mundo recabe en ellos. Es un S.O.S la voz de Sting en tono de tango, que pone en relieve lo que se oculta y no se quiere ver, la tristeza profunda inevitable de sentirse vivo y con ello la custodia de su propio mundo, cuerpo, mente, ser ahí, porqué, para qué. Como la propaganda cruel en el cartel, nos canta su verdad, su repulsión, su silencio, hacen un collage de lo que envejece. En un país que se hunde no hay plan A y la vida se va, hasta el amor plantea sus problemas, la vieja pelea del alma, un pedazo de calma en algún horizonte donde hasta la belleza es decadente, y se ama lo que no hay, porque “algo se me ha muerto”, y por no llorar se doma la tristeza y la alegría, en esa templanza nos movemos, como descifradores vaciados a merced de la luz. El mundo, la patria se ha escurrido de la mente, no hay con qué rellenar los huecos, sólo acumulación de rencor- días que hacen su domingo, su pelota de cuero. Estas páginas son una plegaria, una plegaria amorosa, amorosamente triste, olvidada, donde se jugó y se disolvió eso que la memoria no supo, no pudo guardar, ahora que la silla destinada al mensaje está desocupada deja su teoría, descansa de su deseo, cierra todas las ventanas. Ese misterio queda allí encerrado, en su libro, cierra su éxtasis negativo. Un bello texto de lo que nadie se anima a decir, el canto del lado oscuro, aquello que se prefiere omitir, no ver, es una elegía del dolor, un “al fin tanto penar para morirse uno”. Se genera una tensión entre lo que se dice y las palabras que produce y da la fortaleza del texto, una templanza narrativa del suceder, una sabiduría de situación, comprensión y aceptación. Es ese sonido grave y remoto que queda en el cerebro, un luto de mundo que simula vivir. En las cosas de la vida diaria derivan instantes de reflexión hacia lo hondo del ser, se escucha el coro de perdedores que insisten en la esperanza, la sed de vivir aunque sea un puro hundirse en aquello que se soñó. Hay un relato del yo entre lo que prometió y su cuerpo hizo, es la vida el show vital que se va escapando entre las ramas, entre escenas de encuentros donde se pone cercano lo lejano.

1

Había una voz. Decía lo que decía
sobre el fervor: fábulas, claro,
un ángel irreconocible, con arrugas y
manchas sobre su piel, o milanos
sobre el ratón furtivo, o un mero avión
de papel, la hoja arremolinada, modos
de anunciar la dura vida que despega.
Ahora es eco, deambula. Discutimos el lugar.
¿Confundimos la memoria de una histeria?
Rodeamos juntos la congoja. Juntos,
sin dejar de ser cada cual quién es.
Ensimismados, las ojotas nos retrasan.
(El interior de cada criatura no se puede cotejar).
Edificaron encima otras versiones del futuro.
Y abandonaron lo edificado: ningún secreto
se retuvo. La maleza cubrió el plan y
las exégesis clandestinas. Asoman piedras
en el agua. El agua se escurre lejos.
Muros desiguales, carcomidos. El padre
del amor es el caos, pero esta vez la ruina
no es hermosa. ¿Rebotaba ahí la voz
antes de habitar entre nosotros?
Te elevarás negándote: nos dijo eso y
algo más que nos mantuvo en el suelo,
desplegados por caminos de tierra.
Hubo una voz, repetimos a quien escucha
fumando en su jardín, y alza las cejas,
y quisiera decir: tal vez la hubo, tal vez
no fueron ustedes los testigos.


----------------------------------------------

2

En cada turno oscuro un gemido coral,
en cada indicación imprecisa
las madres asfixian al futuro dios
entre sus ropas, el zorzal se aturde
cuando su canto grazna y, entonces,
prefiere hundir también sus patas
en los desagües fríos y resignarse
a una tonada más simple, más antigua.
Los ciclistas que recorren la noche
relatan ese repliegue de la vida, cuya
penumbra vibra para bien y para mal,
y turba a los ancianos despiertos:
nunca tardaron tanto las señales del cielo.
Sombras sobrecogidas en vano, regatean
sus horas en nombre de un antiguo velar.
Un pregón entra en el palier, recorre el pasillo
de la morada, padres supernumerarios frotan
el moho de los pesebres. Resuellan edictos,
despachos de un nuevo orden jadeante.

----------------------------------------------

3

El show cotidiano, su máquina ilegal,
trastorna tu descanso: otros huérfanos
de pie detrás de la pared. Cosen sábanas,
manteles, una extensión precisa su trabajo.
Desteñidos huérfanos de amor y de trama,
deben cubrir la desnudez, repartir los platos.
(¿Acaso quisimos el bien? Derrotas y sueños
son uno)
. La materia cumple su disolución mordaz
frente al letargo de la memoria y de las manos.

----------------------------------------------

4

Boca abajo dormías y debajo
de la puerta pasaban citaciones,
volantes, un resumen del Corán:
sonreírles a tus hermanos es caridad.
El polvo de la flamante ciudad agrisaba
tu cráneo. Las siluetas corrían en la pared.
Una nota grave estremeció los muebles:
despertaste, tu alma no había regresado.
Podrías estirar la duermevela, pensar que
los muertos y los mirlos charlan entre ellos.
Pero el asombro no sirve para los viajes
de regreso: en la claridad biliosa de la mañana,
las fábulas se cansan de repetir lo que intuyeron.

----------------------------------------------

5

De vez en cuando, en medio de los gritos,
un destello. Una emergencia luminosa,
imposible de seguir. Con la apariencia
de relax que nos produce esa epifanía,
nos miramos: no alude a un mundo sumergido.
Es ella misma. Un cambio de aire para seguir
la agitación sin rumbo. Hablamos mucho
sin obtener nada. Extraviamos la taza de té
y el sentido del brío. Sin numen ni penurias,
en el cuarto inmenso, tres clavos en la pared.
Abrazados, discutimos la imagen que sostenían.

----------------------------------------------

6

En el desayuno, preparaciones escépticas:
los sentidos se entumecen antes de comprobar
cualquier metamorfosis. Para inclusiones secretas,
un silencio diferente. Algunos arrebatados juraban
que hubo alguien más entre nosotros: cómo, si no,
pudieron nuestras consignas, de pronto, disfrutar
de tanta ambigüedad. En el desayuno las palabras
lucen aliviadas, se entremezclaron con los sueños.
Fracasar al vestirnos es un ejercicio útil, se pierden
fueros, se dice una cosa por otra, reaparecen viejas
condiciones objetivas. ¿Trascendimos demasiado?
Miramos por la ventana: el decorado se mueve.


----------------------------------------------

7

Las ocurrencias, de pronto,
se convierten en plegaria.
Una niebla sin primicias,
sin la urgencia del suceso
que nos quitaría el aire.
Pequeñas escenas ni acá
ni allá, cumplidas y disueltas,
un libro de moda sin abrir,
ya mustio sobre la mesa.
La luz de la mañana prende y
quema la memoria. Lo que llegue
tiene preparada su intemperie.


Pablo Caramelo (Junín, Provincia de Buenos Aires)

Ha publicado los libros de poesía “Dormancia” (El Jardín de las delicias, 2020), “Notas frente a una puerta desvanecida” (Grupo Editorial Sur, 2018), “Buenos Aires planea una revolución justa” (Ediciones Liliputienses, España, 2014) y “Falso feudo” (Nova Ediciones, 2014), "Dádiva brutal: pensamientos sobre el juego del padre (Barnacle, 2023) e "Impresión, Oscuridad" (Barnacle, 2024). Es además actor con una extensa y fecunda trayectoria teatral, y también director escénico y dramaturgo.


síganos en Facebook